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LAS CASTAÑAS DEL BIERZO 1

DSC_0005 [Resolucion de Escritorio]

don manue-últmas fotosEn recuerdo de Manuel Rodríguez, maestro de Toral, y cronista de la localidad. Con su cordialidad y afabilidad, nos dejó escrito lo siguiente:

Las castañas tienen un alma simbolizada en el sudor y en el sacrificio de sus gentes que con las manos ateridas por el frío otoñal y maltratadas por los pinchazos de sus erizos, tienen en ellas parte del sustento diario y una fuente de ingresos para atender el sostenimiento de su economía familiar.

El castaño es un frutal cuyos gastos de mantenimiento se reducen a cortar las ramas secas y las vanas que se aprovechan como combustible. Después, si el terreno lo permite, se hace una arada que se aprovecha para sembrar cereales o guisantes. En el caso de los sotos en declive, -ladeiros- se prepara una especie de bancales para que no rueden monte abajo.

El primero en llegar al soto es el sacudidor que valiéndose del “lareiro” suspende del árbol todos los erizos pendientes. A continuación intervienen los “apañadores” que van recogiendo el fruto en cestas. También recogen los erizos que están a medio abrir o cerrados y se sirven de unas “forquitas” para no pincharse.

Los erizos se trasladan a la “oriceira”, rincón de huerto o era en donde, después de amontonados, se tapan con paja para liberar el fruto de hielos y humedades. Las castañas de la “oriceira” son como la reserva del fruto para su consumo verde durante el resto del invierno y principios de la primavera. Después, en el hogar, se impone la labor de selección de las castañas. Unas se destinan a la venta, “las escollidas” y otras a la desecación, las llamadas “pilongas”.

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