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En esta mini/sección vamos a tratar los primeros días de clase.Hoy hablamos con la Directora del colegio, Tere Guzmán Cebrián
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9 de septiembre de 2020, 9:00 horas. Después de 6 meses y 25 días, la puerta del colegio de Toral ha vuelto a llenarse de alumnos con ganas de reencontrarse con sus compañeros y profesores; de madres y padres aliviados por el comienzo del curso y alguno que optan por no llevar a sus hijos por miedo a lo que pueda ocurrir. Este curso, todo es distinto. A la mochila, libros, lápices y cuadernos, hay que sumar un nuevo complemento, la mascarilla.
8:50 horas: los niños/as van entrando al patio del centro donde les recibe el profesorado para poder indicarles cuál va a ser su zona de “confort”, en la cual van a tener que pasar sus ratos de recreo con su grupo clase, aislados de los demás compañeros, ya que así lo manda el protocolo.
9:00 horas. Cada grupo va entrando al centro de manera escalonada, y el profesorado le toma la temperatura para confirmar que ninguno accede al edificio con fiebre (uno de los posibles síntomas de covid), ya que, si esto ocurre, se le deberá aislar hasta que sus padres acudan al centro y sigan las instrucciones que les indique su médico.
Una vez en las aulas, comienza la rutina. Todos somos los mismos del curso pasado, los mismos alumnos, profesorado, aula, libros…. Pero algo ha cambiado, todo es más frio, ya no podemos sentarnos al lado de nuestro mejor amigo, tengo que mantenerme distante (al menos 1,5 metro, así lo manda el protocolo) y aunque todos lo respetamos, es difícil, muy difícil, porque ¿Cómo explicar a un niño que dentro del recinto escolar no puede jugar con su mejor amigo, ni jugar en el recreo con otro niño porque es de otro curso diferente y a partir de las 14:00 horas, se deshace ese embrujo que les mantiene en sus burbujas de cristal y pueden ir juntos al parque jugar?. Una rutina que nos hace llevar la mascarilla puesta durante 5 horas, que nos hace movernos por el pasillo como robot circulando cada uno por su carril para evitar cualquier roce, contacto… una rutina que evita tocar cualquier objeto escolar que se pueda compartir, una rutina que nos obliga a lavarnos o echarnos gel hidroalcohólico al menos media docena de veces …. Pero, al fin y al cabo, una feliz rutina que nos permite tener ese estrecho lazo con nuestros niños y que convierte la educación en algo cercano, humano, sensible…. Lo cual nunca se podrá conseguir de manera telemática.
12:00 horas, hora del recreo. De nuevo salimos todos de manera escalonada para evitar cualquier contacto y cada grupo se dirige a su zona “confort”. Durante este curso, no habrá balones, ni raquetas, ni juegos de pilla pilla entre niños. Nos hemos convertido en colmenas donde cada curso es la abeja trabajadora dentro de su celda. Se oyen risas, voces, carreras…. pero falta la esencia del recreo: el juego entre todos.
14:00 horas, fin de la jornada escolar. Hemos superado la prueba de fuego. Primer día de clase, y todo ha funcionado con éxito.
Tras 8 días previos de caos total de organización, la vuelta a las aulas ha sido posible. NO ha sido fácil, eran muchos los detalles que no podían fallar. Era un engranaje complicado, donde si faltaba la más mínima pieza, no funcionaría. Pero lo hemos logrado. Lo hemos hecho posible entre todos: un equipo de profesores que ha trabajado estos días lo impensable; un Ayuntamiento que ha colaborado 100% en todo lo que le hemos pedido (todas las mañanas vienen a desinfectar el colegio por fuera y por dentro, limpieza de los baños a lo largo de la mañana, arreglos, adquisición de material…). Y por supuesto, la pieza principal de todo el engranaje: nuestros pequeños. Ellos y sólo ellos han hecho posible que todo funcionase a la perfección. Tienen una capacidad de adaptación impresionante a la nueva situación. ¡Cuánto tenemos que aprender los adultos de ellos!
Fin de la primera semana. Mientras cierro las puertas del colegio, tarareo una canción que refleja muy bien estos días de cole: “miro a mi alrededor y noto que al instante no le falta ni un solo color, flota música en el aire y brilla la sonrisa de ellos, que da gusto verlos”.
Categorías:Toral y la escuela

















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