
La publicidad y, en concreto, los anuncios convierten la vida en un espectáculo ilusorio.
Educar debe ser algo más que instruir al alumnado y convertirse en una herramienta para interpretar la sociedad de consumo de manera crítica.
Durante la infancia y adolescencia los alumnos se ven absorbidos por el espectáculo publicitario que le aconseja mundos ilusorios e imposibles. Se inician adquiriendo marcas, asociadas a su valor simbólico. Las marcas ejercen una dictadura que afecta no sólo al prestigio del objeto, sino a la persona que la porta.
Por ello, es necesaria una intervención pedagógica por parte de los centros educativos para desenmascarar la publicidad y el ojo crítico del profesorado debe transmitirse al alumnado.
Un análisis crítico de la publicidad implicaría lo siguiente:
a) Identificar los elementos de la comunicación publicitaria.
b) Analizar los fines sociales de la publicidad, así como las funciones del lenguaje publicitario.
c) Comentar de forma crítica los elementos denotativos y connotativos de los mensajes publicitarios.
d) Desarrollar actitudes críticas ante la manipulación publicitaria.
De esta forma los jóvenes entenderían que la publicidad es seductora y que ellos deben distinguir entre vida real y ficción publicitaria.

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