
Fernando Mallo Fernández es doctor en Matemáticas. Profesor Titular de Universidad de Estadística e Investigación Operativa. Fue Director General de Estadística de la Junta de Castilla y León y vicepresidente del Comité Interterritorial de Estadística de España.
A lo largo de los artículos publicados en este blog desde el mes de mayo pasado, me he venido refiriendo a las muy malas perspectivas económicas que se presentaban en España para lo que restaba de este año 2020 y también para el 2021. Pero nadie había previsto que los registros reales serían tan catastróficos.
En el segundo trimestre del año en curso el producto interior bruto interanual registra un desplome histórico del -22,1%, la peor caída de toda la Unión Europea – un dato inédito desde la guerra civil -. Las importaciones y las exportaciones también se desplomaron en el segundo trimestre, el -33,5% y el -28,8% respectivamente. En este mismo trimestre el consumo de las empresas – la inversión – retrocedió un 22% y también se hundió el consumo de los hogares -21,2%-, por el colosal paro – a pesar de los ERTES- y la incertidumbre y el miedo generalizado.
Todo apunta a que el paro llegará al 20,1% este año, sin contar los ERTES y será peor aún en 2021, donde llegará al 21,9%. En esta previsión, nuestro país supera incluso a Grecia y se sitúa a la cabeza de destrucción de empleo de la OCDE. De hecho, las cifras del 2º trimestre de la EPA son catastróficas, entre abril y junio se han destruido más de un millón de empleos, (1,074 millones, más de 11.000 al día de media), demostrando la virulencia de la crisis y batiendo los récords de la crisis de 2008. Podemos afirmar sin ninguna duda que la pandemia de la Covid-19 y la mala gestión que el Gobierno ha hecho de la misma están generando una crisis sin precedentes en la economía y en el mercado laboral español. Y todo ello a pesar de que los trabajadores inmersos en ERTES no computan como desocupados.
Por su parte, los puestos equivalentes a tiempo completo retrocedieron un -18,5%, es decir 17,9 puntos más que en el primer trimestre, lo que supone que desde el primer trimestre de 2019 -un año- se han destruido casi 3,4 millones de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo.
Todos estos datos económicos y laborales sitúan a España a la cabeza del desplome económico mundial en el 2020, con una caída en todo el año que, en el peor escenario, puede superar el 16%. Se prevé que esta caída sea la mayor de los países industrializados, por encima de Francia e Italia, que se situarán entorno al 14%.
Al encadenar un segundo trimestre a la baja, España entra en recesión técnica, y lo hace con una virulencia sin paliativos y registros que suponen multiplicar por cinco el peor dato de la crisis económica de 2008, fatalmente gestionada por el presidente Zapatero. Tal como ya dijimos, el PIB español cae más que el de Francia (-13,8%) y Alemania (-10%). Ante estos datos el valor de referencia de la bolsa española, el IBEX, perdió los 7.000 puntos.
Por si todo lo anterior fuese poco, la deuda pública alcanzará en 2020 niveles astronómicos del 129,9% este año, en coherencia con el déficit galopante del 12,5% (la AIREF alerta de que el déficit público puede llegar a 172.800 millones). No será difícil que echemos de menos los recursos consumidos en la operación meramente propagandística y electoral de “los viernes sociales de 2019”.
Lo más grave es que de poco habrá servido el confinamiento, y el elevadísimo coste asociado, si no se pone freno a la falta de responsabilidad de algunos ciudadanos y el Gobierno no desarrolla una estrategia de ataque frontal a la Covid-19 en coordinación con las 17 Comunidades Autónomas. España llegó tarde y mal a la primera oleada de contagios y todo parece indicar que pasará lo mismo con la segunda, en la que presumiblemente ya estamos; ojalá me equivoque.
Los rebrotes muy fuertes en Cataluña, Aragón y Navarra, y algo más débiles en algunas Comunidades turísticas de Sol y Playa podrían conducir a su fase terminal al turismo y hostelería españoles, sectores que están atravesando la crisis más grave de la historia española moderna. Por si todo lo anterior fuese poco, debemos añadir la torpe defensa de los rebrotes del coronavirus en España de la Ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, ante las autoridades inglesas, y la ineficacia del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, que, primero, ninguneó la pandemia del Covid-19 (“una gripe con 2 o 3 casos” ), y ahora ningunea la importancia del turismo de extranjeros en la economía española (“celebro que no vengan turistas a España porque es un riesgo que nos quitan”).
Se ve que algunos responsables políticos no han aprendido nada del coste turístico provocado por las desafortunadas palabras del ministro Garzón referidas al sector, recordemos que este sector suponía más del 12,5% del PIB de España. Pero, además, no aprender de los errores del pasado tiene un coste moral que va más allá de los números económicos cuando las decisiones de unos pocos afectan a todos los demás. Y, por tanto, viene bien recordar aquí una célebre frase de Karl Popper – filósofo y profesor austriaco, nacionalizado británico-: “La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de rechazar adquirirlos”.
El ninguneo de la pandemia de la Covid-19, aparte de contribuir de forma alarmante a la muerte de muchos ciudadanos (posiblemente más de 45.000, según el INE y la Universidad Carlos III), desencadenó a posteriori un tremendo pánico social y una gran incertidumbre, y empujó a nuestra sociedad a vivir a merced de un confinamiento tardío y a convivir con un shock mediático sin precedentes, aparte de conducirla a la recesión económica.
En mi artículo publicado en este blog el pasado 3 de junio, sobre el turismo en tiempos de la Covid-19, les decía que la pertenencia de España a la UE era nuestro salvavidas, porque nos permitía contar con un importante balón de oxígeno económico y financiero, 24.000 Millones de euros del Mecanismo de Estabilidad de la Eurozona (MEDE), a un tipo de interés muy bajo, 0,115% , – ayuda a la que hoy, 11 de agosto, posiblemente por imagen reputacional y motivaciones propagandísticas, el gobierno todavía no se ha acogido, perjudicando claramente a nuestra economía-, 15.000 Millones del fondo de ayudas al desempleo, SURE y 140.000 Millones entre transferencias y préstamos del Plan de Recuperación Europeo – a los que dedicaré el resto de este artículo-.
También les recalqué que la ayuda europea tendría importantes costes para España – de ningún modo es dinero regalado – por más que algunos se empeñen en presentarlo como una donación- tal como se ha plasmado en el acuerdo suscrito por los países de la UE, donde queda claro que para cada país el coste depende del “riesgo país” – el de España es especialmente alto -.
Por otro lado, mientras las grandes potencias europeas – salvo España – centran en la bajada de impuestos y la prolongación de los ERTES sus objetivos para la recuperación de la economía, nuestro gobierno “erre que erre” anuncia una subida de impuestos, que solo se puede entender desde el punto de vista ideológico del gobierno de coalición, al margen de las necesidades reales del país en estos críticos momentos.
PLAN DE RECUPERACION DE LA UNION EUROPEA.
Úrsula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.
Las restricciones impuestas para contener la propagación del virus han ralentizado la vida económica en toda Europa, en algunos casos hasta detenerla casi por completo. Las cadenas de suministro y las líneas de producción se han visto alteradas, y el comercio de bienes y servicios, interrumpido. El gasto de los hogares y la inversión privada se han desplomado a mínimos históricos. La economía de la Unión Europa (UE) y la mayoría de sus ecosistemas industriales han estado funcionando a una ínfima parte de su capacidad.
Cabe esperar que la suma de esos factores provoque una aguda contracción de la economía de la UE. Las cifras son crudas, y el alcance del daño no tiene precedentes. Las estimaciones indican que el producto interior bruto (PIB) de la UE ha caído aproximadamente un 15 % en el segundo trimestre de 2020 con respecto al mismo período del año pasado, si bien 6,5 puntos menos que el español. En términos globales, se espera que la economía de la UE sufra una caída de más del 7 % en 2020. No obstante, en la hipótesis más pesimista de una segunda oleada, que, como ya dijimos, parece estarse produciendo ya – y la ampliación de las medidas de confinamiento -, la caída del PIB este año podría alcanzar el 16% para toda la UE.
Consciente de la gravedad de la crisis económica en Europa, Alemania y Francia propusieron en el mes de mayo un fondo europeo de reconstrucción de medio billón de euros, financiado con una emisión de deuda conjunta, basado en transferencias y no en préstamos, y destinado a los países y sectores más afectados por la pandemia del coronavirus. España e Italia, los más perjudicados por la crisis sanitaria debido a su nefasta gestión de esta, se acogieron inmediatamente a esta idea. Por su parte, Países Bajos, Suecia, Dinamarca y Austria – los llamados países frugales, debido a sus saneadas economías públicas – abogaron por un fondo basado únicamente en préstamos a cambio de reformas y ajustes.
El 27 de mayo la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, presentó un plan de 750.000 millones de euros para la Recuperación de la UE tras la pandemia, con medio billón en transferencias para costear inversiones y reformas y 250.000 millones de euros adicionales en préstamos a los capitales y que se financiaría con una emisión de deuda sin precedentes por parte de la propia institución. Este plan preveía que España recibiría hasta 77.324 millones de euros en transferencias y 63.122 en préstamos, 140.446 millones en total, el 11% del PIB nacional. Sería el segundo montante más alto tras los 172.745 millones disponibles para Italia. Teniendo en cuenta las aportaciones y contribuciones que España – cuarta mayor economía europea – deberá hacer a los diferentes mecanismos europeos, saldría un saldo neto aproximado de 34.000 millones, según cálculos preliminares de Christian Odendahl, del Center for European Reform.
Mark Rutte, Primer ministro de Holanda (un país frugal)
Las diferencias recogidas en el plan entre España e Italia, los más afectados, y el resto son abrumadoras. Así, el siguiente país con más transferencias es Polonia, con 37.693 millones. Después, Alemania (28.806 millones), que sin embargo no tendría nada en préstamos y que, al ser el contribuyente neto más grande, tiene cifras negativas mayúsculas al final del proceso.
Cometeríamos un grave error de percepción de la dimensión de la ayuda si no tenemos en cuenta que el plan se fundamenta en tres pilares:
1) El fondo, una iniciativa para la Solvencia que permitirá recapitalizar empresas en apuros y algunos recursos adicionales para proteger la Salud o las partidas que tradicionalmente se recortan antes en una consolidación fiscal.
2) La financiación, basada en dos ideas claves, una, aumentar la potencia de fuego de las instituciones saliendo al mercado aprovechando el rating triple AAA de la Comisión Europea, y, la otra, incrementar el margen fiscal – la proporción entre el techo de gasto actual del Presupuesto Europeo y el máximo de recursos propios contemplado en las normas presupuestarias -. La propuesta de Von der Leyen es subir ese porcentaje desde el 1,2% fijado en la actualidad hasta el 2% en los próximos años.
3) Las ayudas para la inversión en las regiones y sectores más afectados estarán ligadas al Semestre Europeo – el periodo de seis meses que en la UE va desde la presentación del borrador Presupuestario hasta la presentación de los programas de estabilidad y que termina con las recomendaciones específicas que la Comisión hace a cada país -. Es decir, el dinero, como todo el que llega de la UE, tanto en forma de préstamos como en transferencias, tendrá algún tipo de condiciones (recortes, reformas estructurales, etc.).
La propuesta presentada por Von der Leyen debía ser aprobada, a parte de por el Parlamento Europeo, por el Consejo de Europa, donde están representados todos los países. La negociación para alcanzar una solución de consenso, como requería la gravedad del tema, no fue fácil. Los países frugales, partidarios de la austeridad y detractores de los «regalos», no querían que los fondos se utilizaran para financiar programas políticos, sino para atajar la crisis económica y sanitaria que amenaza a Europa; obviamente la propuesta de los presidentes de gobierno español e italiano era el dinero sin condiciones o las menos posibles.
De este modo, según avanzaba la negociación, los 500.000 millones a fondo perdido fueron reduciéndose hasta llegar a 390.000 millones. Y los 250.000 millones en créditos crecieron en la misma cantidad 250.000 + 110.000 = 360.000 millones. De estas cantidades finalmente acordadas a España le corresponden 72.700 millones de euros en ayudas directas (un recorte de 4.624 millones de euros respecto de la cifra inicial planteada de 77.324 millones de euros, cantidad que junto con los 63.122 millones inicialmente previstos como crédito habrá que devolver y pagar los intereses correspondientes).
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España.
Pero aún hay más, porque como dice el refrán “a perro flaco todo son pulgas”, España no se lleva limpios los 72.000 millones de euros de la transferencia a fondo perdido, porque al ser la 4ª economía de la EU le corresponde poner en el bote del reparto casi 27.600 millones de euros, lo que implica una cantidad neta de 72.700 – 27.600 = 45.100 millones de euros.
Por tanto, España contará con apenas 35.000 millones de euros a fondo perdido (netos tras descontar las aportaciones de todo tipo a la UE) y 67.746 en crédito que tendrá que devolver con los intereses correspondientes – lo que es muy complicado con una recesión economía, una destrucción de empleo y una deuda y déficit públicos colosales.
Lo anterior demuestra que el titular de Televisión Española de “Europa aprueba la propuesta de Sánchez” no es cierto. Y no entiendo los aplausos en el Congreso de los Diputados a Sánchez por la negociación de los fondos europeos de recuperación, si no es en clave propagandística, tapando con el clap del aplauso el clamor del fracaso. Pero una crisis de estas descomunales dimensiones no se resuelve con frivolidades y veleidades propagandísticas. Yo soy docente y tengo claro que al alumno que suspende hay que comprenderlo, motivarlo y ayudarlo, pero nunca aplaudirlo.
El dinero que ha conseguido España, entre créditos y subvenciones (112.500 millones de euros), es muy inferior al déficit previsto para un solo año (172.800 millones de euros), nada menos que 60.000 millones de euros de diferencia. Por tanto, o se implantan reformas serias (incluidos recortes), o el dinero de la recuperación europea no le servirá de gran cosa a España.
La Comisión pedirá a cada país un plan de reformas nacional, con propuestas para inversión y para las mejores de su economía, que deberán estar inspiradas y seguir las líneas de las recomendaciones específicas que cada primavera Bruselas remite a los países miembros.
No olvidemos nunca que las reformas vienen siempre del acreedor, ni de la izquierda ni de la derecha. España se enfrenta a un reto crucial que debe ser enfrentado con celeridad y liderazgo, de lo cual, por cierto, carecemos políticamente. Un ambicioso plan de reformas debería ser una necesidad impuesta por el propio gobierno y avalada por Europa y la oposición, más que un problema estructural de fondo. Sin embargo, este no es el caso, pues todo parece indicar que el gobierno de coalición español sólo se preocupa por mantener intacta su cuota de poder. Y no quiera Dios que la semilla del fanatismo, que siempre brota de actitudes de superioridad moral que impide a los partidos políticos llegar a acuerdos (los de verdad, no los que consisten en blanquear políticos delincuentes y terroristas) y encontrar razones para arruinar el presente.
Nos esperan momentos muy difíciles; ignorarlo escondiendo la cabeza como el avestruz en vez de acometer los problemas de cara y con decisión puede suponer la mayor catástrofe económica y social de España en los últimos 80 años. España hoy nos necesita a todos “arremangados” y haciendo oídos sordos a los cantos de sirena que prometen que podremos vivir sin trabajar. Nuestros socios europeos no están en eso y los países del mundo que han caminado en la dirección de los regímenes populistas hoy no tienen ni libertades ni capacidad de proporcionar a sus ciudadanos las más mínimas cotas de bienestar social.
Lamento que hoy mi artículo este plagado de desagradables noticias y opiniones, pero considero mi obligación transmitírselas con toda su crudeza, porque soy consciente de que “en tiempos borrascosos no hay mejor forma de caminar hacia el precipicio que no conocer bien la senda por la que se transita”. Los políticos de uno u otro signo podrán interpretar la situación como consideren oportuno, están en su derecho, pero la inquietante realidad que manifiestan las cifras es incuestionable y es en esa realidad donde los ciudadanos, agentes sociales -empresariales y sindicales- y, por supuesto, el Gobierno y la Oposición deben incidir, remando todos en la misma dirección para remontar las fuertes corrientes que amenazan con arrastrarnos a todos.
Un saludo a todos. Cuídense y hasta la próxima.
Categorías:Colaboradores, Fernando Mallo

















fe%20%5BResolucion%20de%20Escritorio%5D.jpg?psid=1)






Fernando, esta situación es la esperada y produce pánico, pero en tiempos borrascosos es el momento de actuar y sanear nuestra administración, repleta de demasiados cargos políticos, sindicales y diputados, pues el ahorro sería significativo.
Muy buen articulo Fernando menos mal que tu tienes la cabeza bien amueblada, no esta bandada de políticos que nos esta gobernando., un fuerte abrezo .
Señor Fernando Mallo: Con su permiso, hago mia la frase: » Pero una crisis de estas descomunales dimensiones no se resuelve con frivolidades y veleidades propagandísticas».
Con todos los respetos Manuel,no veo las «»» frivolidades»»» en el texto.Creo que trata la realidad actual de esta España,mia,suya,nuestra……y que le va a costar muchos años,para recuperarse,un saludo.
A ver que sabéis mucho pero a mí me gustaría saber quién es M punto
.Rajoy . Muchas gracias, .
Llevo tiempo preguntándome donde están los que saben. Me alegra descubrir que mi tierra produce parte de esa minoría y, espero, esos datos (objetivos e incuestionables) se lleven al foro más adecuado para el aprovechamiento de todos. Porque, viendo que si existen, a veces me cuestiono si a los que nadan por encima de nuestra general mediocridad los intentan ahogar con una cátedra o la inclusión en un órgano colegiado de reconocido prestigio.
Por cierto: las fotos, que ilustran el ensayo, no son nada asépticas, ¿EHHHH? También en eso es sabio nuestro paisano
Hoy les venía a hablar de IKEA, por aquello de los muebles y tal. Pero resulta que el Corte Inglés ya sacó la campaña de la vuelta al cole, así que al cole, cambiando el ritmo institucional de las muñecas de Famosa, por el de los conejos de Duracel. ¡ La que lió El Corte Inglés !
En la era del 5G, tantísimo mueble pero las estanterías vacías. Ni un diccionario para saber ni cómo se llama ni la hija de Putin, ni el significado de » orgulloso» , que dice Pablo Montesinos que el Partido Popular tiene que sentirse orgulloso de su pasado, en fin, que no sabía yo que mi cabeza estaba tan poco amueblada. Y aunque de gilipollas no se muere nadie, es muy contagioso. ¿ Quién dijo que la lucha de clases era el motor de la Historia? ¿ La paloma de Alberti?
Que vá. Es la jilipollez el hilo de la Historia, que se contagia de generación en generación. Entre esto y la teoría de Einstein sobre la estupidez humana y el Universo, así nos crecen las setas al vaciar las urnas.
Claro que Marx se equivocaba como la paloma de Alberti . No vivía en la época de Birdman, Pablo Casado, Darkman, Miguel Bosé, ni de Cayetana Alvarez de Toledo y Peralta Ramos XIIIª Marquesa de Casa Fuerte.
( Digo yo que el insuperable Rafael Hernando debe estar descolocado en el Universo Marvel )
A ver, que pierdo el hilo y me van a retorcer el pescuezo.
Llegamos a «frugal» ( del latín » frugalis» ), parco en comer y beber, dice la Real Academia Española. Y aunque la estupidez también se transmite en jet, nos llega con la moto de Fernando Simón, a medio camino de la bici del Megamind con traje a medida.
Parcos en comer y beber los – estúpidamente llamados «países frugales – paraísos fiscales, ya veríamos lo que comerían si el dinero les caducase como las patatas.
Ah, y de parte de M punto Rajoy , decirles que todo es imagen, «salvo alguna cosa».
Me recuerda al letrista de La Dama se Esconde, siempre existióel mito de que recortaban frases y las tiraban al aire.
«Ladran luego cabalgamos» Otro mito