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Turismo en Época de la Covid-19

La pertenencia de España a la UE será uno de nuestros salvavidas, porque nos permitirá contar con un importante balón de oxígeno económico y financiero, 24.000 Millones de euros del Mecanismo de Estabilidad de la Eurozona (MEDE), 15.000 Millones del fondo de ayudas al desempleo, SURE y 140.000 Millones entre transferencias y préstamos del Plan de Recuperación Europeo (promovido por la Comisión Europea, actualmente presidida por Úrsula von der Leyen).

Quiero insistir en que la ayuda de la UE a los países miembros no será dinero regalado, y para cada país el coste dependerá del “riesgo país”, el de España es especialmente alto.

Toño, el artífice de este blog, ha decidido iniciar una serie de artículos de periodicidad mensual sobre las consecuencias económicas de la Covid-19, invitándome a desarrollarlos, lo que he aceptado con mucho gusto y esperando sean de su interés.

He decidido comenzar por las actividades que se ocupan de proporcionar servicios como el turismo y la hostelería (restauración, -incluyendo catering, bares y cafeterías-) + alojamiento). Ambas actividades pertenecen al sector servicios (que supone más del 74% del Producto Interior Bruto (PIB) de España, más de 915.000 millones de euros, y casi el 80% del empleo). La razón es que, si bien todo el sector servicios va a ser muy azotado por este vendaval de depresión económica, el turismo y la hostelería lo serán en mayor medida.

Fernando Mallo en una conferencia en el Colegio de Economistas de León.

Podríamos afirmar que las medidas aplicadas para luchar contra la pandemia de la Covid-19 en el mes de marzo tienen su máximo exponente en el impacto de la caída del turismo y la hostelería en la economía española. De hecho, el turismo y la hostelería serán junto con la automoción los sectores económicos más perjudicados de nuestro país, con el agravante de que son actividades estratégicas debido al empleo que proporcionan.

En el caso de la automoción, a la que dedicaremos un artículo de esta serie, debemos considerar además el riesgo de la deslocalización como está ocurriendo en

estos momentos con Nissan en Barcelona, lo que contribuye a disminuir aún más las posibilidades de recuperación del sector.

El turismo y la hostelería son actividades clave en la economía española, tanto a nivel de producción como de empleo. Ambas actividades aportan al Producto Interior Bruto (PIB) 1.233.757 Millones de euros, el 12,3% del PIB, (151.752 Millones de euros), y más de la mitad de ese porcentaje, el 7,2%, (88.830 Millones de euros), corresponde al área de hostelería. Por lo que se refiere al empleo, entre ambos subsectores dieron trabajo a 2.677.371 personas, con una tasa de paro durante 2019 del 12,1%, por debajo del 13,8% de la media nacional.

La covid-19 ha asestado al turismo y la hostelería un golpe histórico sin precedentes, y, salvo que las cosas cambien sustancialmente, la amenaza puede suponer 63.000 Millones de euros, 800.000 trabajadores afectados por los ERTES y un número inquietantemente elevado de autónomos, todavía sin determinar, preocupados por el futuro de sus negocios. Este golpe inesperado está provocando que el turismo y la hostelería sean ahora mismo, junto con la automoción, “los subsectores económicos más vulnerables a esta crisis”.

Situación del Turismo ante la Covid-19.

La importancia del turismo no radica solo en el valor añadido que aporta por sí mismo, sino también en que la hostelería depende en gran medida de esta actividad.

Para entender como ha afectado la pandemia de la Covid-19 al turismo en España, debemos situarnos en sus más inmediatos antecedentes. La actividad turística española llegó a situarse en los últimos años en los primeros puestos del ranking mundial, alternando los puestos 2º y 3º y solo superada por Francia.

En 2019 el turismo en España logro batir por séptimo año consecutivo su récord histórico en llegadas internacionales, con 83,7 millones de turistas extranjeros, (encuesta Frontur, INE). Los turistas que nos visitaron gastaron un total de 92.278 millones de euros, nuevo máximo histórico y cifra un 2,8% superior a la 2018, (encuesta de gasto turístico, Egatur, INE).

Sin embargo, a pesar de los buenos datos que muestran las encuestas Frontur, Egatur y la Encuesta de Población Activa (EPA), los expertos coinciden en que la actividad turística empezaba a mostrar síntomas de estancamiento. Entre las posibles causas sobresale la menor llegada de turistas británicos y alemanes, que son nuestros principales mercados emisores, sobre todo a las islas y en las zonas del litoral de sol y playa.

La llegada de alemanes (Alemania ha estado al borde de la recesión en 2019) cayó un 6,5% en pernoctaciones y un 2,2% en gasto, mientras que los británicos redujeron sus estancias un 5,2% y el gasto se redujo un 0,5%. Los países nórdicos también han visitado nuestro país mucho menos (un 8,3%), con una importante caída del gasto, 4,2%.

Por otra parte, la quiebra del turoperador británico Thomas Cook, en setiembre de 2019, ha tenido un impacto negativo en destinos como Canarias y Baleares, porque era el turoperador que más turistas británicos traía a nuestro país, sobre todo a los archipiélagos.

Afortunadamente, a pesar de que los turistas extranjeros pasaron menos tiempo en nuestro país, incrementaron el nivel de gastos, (alcanzando un gasto medio diario de 110 euros), y, además, se produjo una mayor llegada de turistas procedentes de otros destinos (EEUU, Asia…). Ambos hechos contribuyeron a paliar en parte el déficit de turistas en las zonas de sol y playa, pero no lograron evitar que el turismo internacional se estancara el año pasado en nuestro país.

Playa en el Espigón de Punta Negra, Faro de Cullera, Valencia.

Frente al estancamiento del turismo internacional, fueron los españoles los que contribuyeron en 2019 al crecimiento del sector: aumentaron las pernoctaciones de turistas nacionales en hoteles un 2,6%, en turismo rural un 3,3%, los vuelos interiores crecieron un 6,6% y los pasajeros en AVE, un 4,7%. El último trimestre ha sido el más flojo del año, tanto para los viajes de los españoles, debido a la incertidumbre política, como para los extranjeros.

Para compensar que en 2019 hayan caído los destinos de sol y playa, crecieron los destinos alternativos, el urbano y el de interior (cultural y gastronómico principalmente), alcanzando excelentes resultados. También han crecido de forma significativa los destinos de la llamada «España verde».

El balance final fue satisfactorio para el empleo, pues se produjo una mayor contratación, con un crecimiento del empleo del 3,5%, que supuso la creación de 64.851 puestos de trabajo, a pesar de la caída de la productividad y el aumento de los costes laborales.

España, consciente de que debe diversificar su oferta turística, sobre todo por las posibles crisis de nuestros mercados emisores, lleva mucho tiempo intentando impulsar un cambio de modelo, que no sólo se centre en los destinos de costa. De ahí que tanto el gobierno nacional como los gobiernos autonómicos y locales junto con los agentes económicos del sector se hayan volcado en promocionar los destinos rurales o culturales, e impulsar otros valores como la gastronomía y el ocio, con el objetivo de desmasificar las zonas saturadas y desviar a estos viajeros a otros lugares menos saturados.

Pero el duro golpe al turismo, en cualquiera de sus facetas, estaba por llegar. A los problemas estructurales que presentaba el turismo español a finales del año pasado se añadió en marzo de este año, uno coyuntural, pero demoledor, la pandemia de la Covid-19.

Precisamente, el banco de España acaba de certificar el hundimiento de los ingresos por el turismo. En marzo, los ingresos por turismo llegaron a los 1.700 millones de euros, la cifra más baja desde 1998, frente a unos pagos de 900 millones, lo que arrojó un saldo positivo de 800 millones de euros. Un año antes, en marzo de 2019, los ingresos fueron de 4.600 millones, los pagos de 1.600 y el saldo neto fue positivo en 3.000 millones. Eso significa, como destaca el Banco de España, que “tanto los ingresos como los pagos por turismo han registrado en marzo de 2020 los mayores descensos en tasa de variación interanual de la serie histórica”.

Además, los números de abril y mayo podrían ser todavía peores porque, por ejemplo, la actividad en los alojamientos turísticos en abril fue casi nula, tal como certificó el Instituto nacional de Estadística (INE).

Las cifras anuales estimadas como resultado del impacto de la pandemia de la Covid-19 son descomunales: se calcula que los Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) en el sector afectarán a 800.000 empleos y, en el escenario optimista de que el turismo se recupere este verano, habrá pérdidas estimadas en 39.000 millones de euros. Si se pierde la campaña de verano, porque el Gobierno no levante las medidas de restricción pronto y adecuadamente, o porque la gente siga teniendo miedo a viajar, las pérdidas podrían elevarse a los 63.000 millones de euros.

Se prevé que tanto el transporte aéreo, como los servicios relacionados con los viajes -operadores, agencias, reserva y otros- y el alojamiento no comenzarán a recuperarse, en el mejor de los casos, hasta el mes de julio, pero los expertos calculan que estas actividades no alcanzarán la recuperación totalmente hasta 2022.

La conclusión no puede ser más desalentadora: como consecuencia de la Covid-19, la actividad turística, que llegó a ser nuestra mayor fortaleza económica en los últimos años, constituye hoy junto con la hostelería nuestra mayor debilidad. Y no es descabellado afirmar que el turismo en España se enfrenta al mayor desafío de la historia moderna.

La gran debilidad que hoy presenta la recuperación del sector turístico exterior se debe, sobre todo a la imagen reputacional ante el mundo por el elevado número de contagios y muertes por habitantes. Como consecuencia del deterioro de la imagen reputacional, sin precedentes, es de esperar que haya un fuerte rechazo a viajar a España, lo que beneficiará a nuestros competidores más directos, Grecia, Chipre, Malta y Croacia, que se encuentran ante una mejor situación frente a contagios y muertes. Por tanto, nuestro turismo internacional, nuestra “joya de la corona”, se verá muy afectado.

Por eso es imprescindible que el gobierno de España, en coordinación con los gobiernos de la Unión Europea, con los gobiernos de las Comunidades Autónomas y con los agentes económicos y sociales del turismo, adopte decisiones rápidas e imaginativas que permitan que sea compatible la actividad turística con el control de la pandemia. De no hacerse así se hundirá uno de los buques insignia de nuestra economía y será muy difícil volverlo a reflotar, eso en el supuesto de que lo lográsemos, al menos a los niveles anteriores a la Covid-19.

En la línea apuntada en el párrafo anterior, no parecen ser las más adecuadas algunas de las incomprensibles restricciones que impidieron el inicio, a tiempo, de la vuelta a la ‘normalidad’ del turismo, respetando el difícil equilibrio entre economía y salud. Parece que el Gobierno ha intentado corregirlo anunciando «corredores seguros» para la llegada de turistas en la ‘nueva normalidad’ a partir del 1 de julio; veremos cómo se articulan esos corredores.

Por otro lado, Francia ha anunciado ayudas por 18.000 Millones de euros al sector e Italia destinará 5.000 Millones. Chipre ha anunciado que pagará los gastos médicos de los turistas que se contagien de coronavirus en la Isla. España, al menos de momento, elude estos incentivos pese a que el turismo internacional en España tiene más peso específico en la economía que en Francia, Italia y Chipre.

La Hostelería Española ante la Covid-19.

Según datos de la Federación Española de Hostelería (FEHR), de los 314.311 establecimientos que registró la hostelería española en 2018 -últimos datos disponibles-, cerca de 35.000 corresponden al alojamiento, mientras que los de restauración representaron el 90% del total, es decir, 280.000 locales, la mayor parte son bares y otros establecimientos de bebidas, que en conjunto suman 188.000 locales; 71.748 los restaurantes y cafeterías. Por detrás se encuentran las empresas de colectivos y catering que reúnen 14.890 locales. España es el país del mundo con más bares por habitante, uno por cada 190 ciudadanos.

El volumen de ventas de la hostelería en 2018 se acercó a los 112.000 Millones de euros. Los establecimientos de bebidas facturaron algo más de 54.000 Millones de euros, los restaurantes y cafeterías, cerca de 44.000 Millones, y las empresas de colectivos y catering, se aproximaron a los 14.000 Millones.

La importancia de la hostelería en la creación de empleo se refleja en el siguiente dato: en 2018 la hostelería empleó a 1.707.700 personas, casi 900.000 ocupados más que el turismo.

Estas cifras dan una idea del fuerte impacto sobre la economía española que supone que las actividades de restauración y alojamiento hayan estado totalmente paradas desde mediados de marzo a mediados de mayo y todavía hoy estén funcionando a medio gas y con muchos interrogantes respecto a su viabilidad. El estado de alarma por la crisis del coronavirus provocó prácticamente el cierre generalizado de todos los locales dedicados a la hostelería, relacionados o no con el turismo. Se cerraron comercios, bares, restaurantes, hoteles, establecimientos turísticos, campings, aparcamientos de caravanas y alojamientos de corta estancia.

El impacto previsto en la hostelería por la pandemia de la Covid-19 está aún por cuantificar, pero, si consideramos que mueve 1,6 millones de empleos y representa el 7,2% de nuestra riqueza nacional, podemos concluir sin temor a equivocarnos que será «el mayor en la historia del país», porque nunca habían cerrado todos los establecimientos de España, ni siquiera durante la Guerra Civil.

El único, aunque raquítico, salvavidas al que pudo agarrarse la hostelería desde marzo hasta bien entrado mayo, fue el reparto a domicilio a través de plataformas como Globo o Deliveroo.

La Covid-19 ha perjudicado especialmente a la hostelería en materia de empleo, ya que cuenta, solo en las actividades relacionadas con los servicios de comidas y bebidas, con cerca de 715.500 trabajadores afectados por un ERTE. Esto provoca que su recuperación se retrase sustancialmente. Randstad Research prevé que, como pronto en junio y como tarde en septiembre, este sector comience a remontar hasta alcanzar la recuperación total entre finales de 2021 y principios de 2022.

Por otro lado, si bien la actuación en materia laboral ha sido la adecuada, facilitando la flexibilidad que el turismo y la hostelería necesitaban para preservar la actividad y, por tanto, el empleo (por ejemplo, los ERTES y la Reforma Laboral de 2012), no lo fueron las medidas fiscales que se habían necesitado y se siguen necesitando, seguramente debido a las fuertes tensiones en el seno del Gobierno de Coalición.

Tampoco fueron apropiadas las opiniones vertidas por el ministro de consumo descalificando al turismo español. Su obligación es protegerlo y promocionarlo; de descalificarlo ya se encargan nuestros países competidores. Levantar las actividades de turismo y hostelería en España hasta las altas cotas actuales fue una tarea ardua de muchos años y duro trabajo compartido entre Gobiernos, Ayuntamientos, empresarios y trabajadores, destruirlas puede ser muy sencillo, y con ellas muchísimos puestos de trabajo, sobre todo estando por medio el miedo que suscita la pandemia de la Covid-19. Solo cabe recomendar, por tanto, prudencia y rigor en las manifestaciones de los responsables públicos, sobre todo, mucha prudencia y mucho rigor.

Para finalizar quiero decirles que creo que todos podemos contribuir a la recuperación de nuestra economía más próxima: consumiendo productos locales, en tiendas, bares y restaurantes locales. Realizando las actividades de ocio en los entornos más próximos, playas fluviales, rutas turísticas, deportivas, enológicas, arqueológicas y paisajistas (para ello el Bierzo, al que dedicaremos un artículo de esta serie, es un lugar privilegiado e, inexplicablemente, muy desconocido por los propios bercianos). Y esta recomendación no debe significar que yo apueste por la economía cerrada, nada más lejos de mi intención, sino que más bien creo que en tiempos extraordinarios debemos adoptar medidas extraordinarias.

Un saludo a todos. Cuídense -observando todas las reglas para evitar la propagación de este maldito virus- y hasta la próxima.

León, 2 de junio de 2020.

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2 respuestas »

  1. Fernando: mi felicitación por el estupendo artículo que has redactado. Solo quisiera añadir que en el apartado de la recuperación, debemos de ser conscientes que hay que controlar el gasto superfluo, especialmente, por parte de las administraciones y que el sacrificio tendrá que ser obra de todos. Nadie nos va a regalar nada.Tenemos un reto económico difícil de cara al futuro, pero confío en que saldremos. Un saludo

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