

Af2: Buenos Ignacio ¿Como se vive con este confinamiento social?. Buenos días
Buenas Toño:
Lo primero que me gustaría expresar es mi agradecimiento hacia tu trabajo, que permite que los toralenses podamos estar algo más cerca unos de los otros ahora, en confinamiento, y el resto del año.
El aislamiento está siendo largo, pero se intenta llevar de la mejor manera posible. ¡Creo que ya no me quedan series en las plataformas digitales por ver! Tengo la suerte de tener una terraza que me permite salir a tomar un poco el sol y de vivir en un pueblo que te permite ver mucho verde por la ventana. También leo, hago algo de ejercicio y salgo a hablar con los vecinos por el balcón. Lo que peor llevo es no poder estar con mi pareja, familiares o con mis amigos. Eso sí, la batería del móvil la fundimos a videollamadas.
Soy estudiante de quinto curso de Veterinaria y en julio presentaría el Trabajo de Fin de Grado para graduarme. Ahora, nos dicen que, si en verano no diese tiempo a acabar las prácticas que nos faltan, a lo mejor hasta diciembre o, incluso, febrero no terminaría. Es duro, porque después de estos años de esfuerzo tenía muchas ganas de acabar y empezar a buscar trabajo o seguir formándome. De momento, la Universidad de León intenta complementar nuestra formación de manera telemática; así que es otro pasatiempo para acortar los días.
Mi familia de Ecos y yo hablamos de vez en cuando por WhatsApp y nos enviamos fotos o vídeos para darnos ánimos. Obviamente, echamos mucho de menos los viernes de ensayos donde el tiempo pasa rápido, hacemos tonterías, nos reímos y podemos dejar los problemas cotidianos aparcados. En los 15 años que llevo en el coro, nunca habíamos dejado de cantar en Semana Santa. Además, teníamos otros eventos laicos importantes, que nos hacían especial ilusión y tampoco podrán ser. Sabemos que todo pasará y volveremos con más fuerza que nunca a hacer lo que más nos gusta: ¡Dar la nota! De momento, a salvar vidas desde casa.
No me quiero ni imaginar lo duro que tiene que ser no poder despedirte de tus seres queridos que no han podido ganar esta batalla u otras en este momento. Gracias infinitas a todos los que ayudáis a vencer al virus y/o a satisfacer las necesidades básicas de las personas y animales (no quiero hacer una lista porque sería inmensa y no me gustaría olvidarme de nadie). A las 20:00 salgo con los vecinos, todos los días, a poner la música a todo volumen y aplaudir por todos vosotros.
Por último, sí me gustaría hacer una pequeña reivindicación. No hay que olvidarse de que más de la mitad de las enfermedades humanas y la mayoría de las enfermedades nuevas que se van descubriendo son de origen animal (como, probablemente la Covid-19). Los veterinarios, a lo largo de la historia, han sido claves en la lucha contra otras zooantroponosis. Tienen conocimientos de epidemiología y de inmunidad de rebaño (que tanto se utiliza estos días), entre otros. Sin embargo, siguen sin ser considerados personal sanitario y sin estar en los comités científicos que se encargan de la pandemia. Ojalá algún día se entienda que la profesión veterinaria es mucho más que perritos y gatos en los que, por cierto, no existen evidencias científicas de que transmitan el SARS Cov- 2(¡Qué se leen muchas locuras estos días!). Como decía Pasteur: “La medicina cura al hombre, la veterinaria cura a la humanidad”.
Espero no haberme alargado. Os deseo mucha salud a todos y que el ánimo no decaiga. Cuando salgamos y podamos hacer una fiesta, la liaremos parda y no lo vamos a olvidar nunca. De momento, #QuédateEnCasa y canta mucho, que es la mejor prescripción contra la tristeza.

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