El kiosco de José “Pusita”
José Vidal Canedo alias “Pusita” ¿Por qué Pusita? Cuando era pequeño no sabía hablar bien, y le llamaba pusita a los pollitos. Una vez aclarado lo del apodo, (si no le pregunto reviento), vamos a tratar de conocer más sobre el kiosco de José.
A finales de los años 1960 y principios de los 70, José no gozaba de buena salud para realizar trabajos en los que se precisara un gran esfuerzo físico, y aunque ya había trabajado con Lera, y después con Chucho “Cacahués”, tuvo que ir dejándolos a medida del paso del tiempo. Esto, me cuenta, fue la principal razón para montar el kiosco. La idea le surgió cuando el 18 de Julio de 1970 en el Lago se comenzó la construcción del instituto, cuyo coste casi alcanzó los 5 millones de pesetas, y al disponer de una pequeña finca en frente de éste, que le prestaba una tía.
Con 15.000 pesetas, que tuvo que pedir prestadas, inició la construcción del
kiosco; el encargado de la obra fue un tío segundo mío, Santiago, para comienzos de la época escolar del año 1971 inaugurarlo. El horario y la permanencia de apertura eran coincidentes con el instituto. En él vendía material escolar, chucherías, algún tabaco y también vendía ambulantemente periódicos, pues le había cogido con anterioridad el negocio a Paulina Revuelta “La Rolinda”.
En el boom del recreo, no daba vendido por sí solo, pero contaba con la ayuda desinteresada de Isabel Miranda, una chica de Villadepalos con la que iba con el tiempo a coger una bonita amistad, “Si algún día me caso Jose te invito a mi boda” le decía, pasado algún tiempo y fiel a su palabra lo invitó a él y a su esposa Lupe a la boda, poniéndole a su disposición un taxi para tal día.
Corría el año 1979, estando de director Don Ezequiel, y de maestros Don Manuel, Don Antonio Maruli etc., se cerró el instituto debido a que la persona encargada de solicitar su continuación con 15 días de plazo no lo hizo y de esta manera se perdió el instituto, me comenta. Este cierre y las normas escolares que impedían a los niños salir de los patios del colegio obligo a José a echar el cierre, después de ocho años de vida, al kiosco de “Pusita”.
En estos días del mes agosto de 2009, el kiosco ya sólo es historia psíquica porque físicamente acaban de derruirlo, dejando solo ver su ladrillosa silueta.
PD: Gracias a José y a toda su familia por su amabilidad.
AF2
Publicado con anterioridad: 7 septiembre, 2009
Categorías:HisToral




















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Un buen hombre sin duda,que descanse en paz y mi pesame a su familia
Bonito homenaje a una gran persona,y que este relato también forma parte de mi infancia.Isabel un abrazo yo también tengo bonitos recuerdos de ti.