![]()
De su estancia en Buenos Aires, papá, además del bandoneón y otras minucias, trajo un profundo amor por todo lo italiano: la pasta -a la que llamaba pasta sciutta- y que cocinaba ,cuando tenía ocasión- al dente o el queso parmesano o la mortadella que él decía que tenía origen en Italia y que escribía con dos eles.
Después, en la sobremesa de aquellas comidas, contaba un chiste -o lo explicaba- que habíamos escuchado en numerosas ocasiones y que hablaba de un italiano que, unas veces se llamaba Paolo, en otras Giovanni y, en alguna ocasión Beppo, que es el diminutivo de Giuseppe.
Papá siempre suponía que el cabeza de familia tenía la obligación ineludible de contar ese chiste, por ejemplo, a los músicos que comían en casa porque era costumbre que la Comisión de Fiestas, para ahorrar gastos, enviase a un músico a casa de la gente con más posibles y para la Comisión de Festejos CASA AMERICA, a pesar de ser considerados como personas no afectas al Régimen, éramos gente educada y con posibles. Después, en la verbena, el músico invitado, siempre le dedicaba una pieza del repertorio.
-Para la señora Nina, que cocina muy bien y para el señor Pepe ,su marido, de CASA AMERICA, agradeciéndoles su hospitalidad, el bolero ESTAN CLAVADAS DOS CRUCES en el monte del olvido, por dos amores que han muerto sin haberse comprendido.
Y papá y mamá bailaban. Papá bailaba muy bien y mamá, mal o bastante mal y a mí me daba vergüenza verlos bailar.
A veces el vocalista pedía a papá que trajese el bandoneón y los acompañase, pero papá declinaba la invitación y no subía al templete y, agradecido, durante el descanso, invitaba a los músicos a tomar una cerveza y le decía a Covadonga que le cobrase a él la consumición.
-Porque estos señores están invitados por mi, Covadonga.
Y los músicos aplaudían y el que había comido en casa les decía a los compañeros que papá, además de tocar el bandoneón, contaba muy bien los chistes y era entonces cuando papá contaba el chiste del italiano que
tenía miedo al mar, es decir, tenía paura, que es como se dice miedo en italiano. A pesar de todo se embarcó en un trasatlántico que no me acuerdo como se llamaba, no sé, SORRENTO O Stromboli, y cada noche, ogni notte, ante la imagen de san Genaro, que es patrono de Nápoles, rezaba y decía: “¡ Ay, santolGennaro Benedetto, pórtami sano in terra e io te daré cuarenta pessi¡”. Es decir, –trataba de explicar papá lo que no necesitaba explicación- decía el italiano: “¡ Ay, san Genaro bendito,llévame sano y salvo a tierra y te daré cuarenta pesos, tan pronto como llegue a Nápoles”. El peso es la moneda argentina y en aquel entonces tenía mucho valor, más que el dólar americano que era en lo que cobraba Carlitos Gardel. Pero sigo con el chiste -hacía una pausa- y así una noche y otra noche hasta que el trasatlantico, que no me acuerdo como se llamaba llegó a Nápoles y cuando Paolo pisó tierra firme fue corriendo a la catedral, se postró de rodillas ante san Genaro y le dijo, muy serio: “Aspetta, santo Gennaro, si me hai portato salvo in terra fue por el interese. Adesso non chi dono niente”. O sea, volvía a explicar papá, que Paolo, el italiano le dijo a san Genaro que si lo había traido sano y salvo a tierra había sido por el interés, así que de los cuarenta pesos, olvídate y le hacía un gesto obsceno al santo levantando el dedo medio de la mano derecha, mientras apoyaba la mano izquierda en el brazo contrario y decía: “Va fan culo…” que es como si le dijese: “Vete a tomar por el culo” o “Vete a la mierda” o “Jódete” y salía de la catedral riéndose jajajajajaja.
Es decir, el chiste se había convertido en una farragosa explicación que todos reían para que Pepe, el de “Casa América” se sintiese satisfecho.
-Muy bien -decían- Muy bien, señor Pepe. Muy bueno..
Y entonces decía papá:
-El chsite es bueno, lo que ocurre es que yo no sé contar chistes. Pero el chiste es muy bueno.
Y siempre había una nueva ocasión -un sancristóbal o una nueva comida a base de pollo de corral y bazo gitano de postre para que papá, a la hora del café, encendiese la pipa y tratase de encajar el chiste:
-Había, una vez,en Buenos Aires, en la Argentina, un italiano que no sé cómo se llamaba y que quería volver a Nápoles y….
CONTINUARA
Categories: Colaboradores, Toni

















fe%20%5BResolucion%20de%20Escritorio%5D.jpg?psid=1)






Comentarios recientes