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PEPE “AMERICA” (II)

toni- cabalgamos

Manuel Azaña por Tony

MEMORIA DE TORAL

Papá aprendió a leer, por su cuenta, en una vieja gramática que aún conservo, de hojas amarillecidas y en cuya primera página, con su letra característica escribió: Si este libro se perdiere, como puede suceder, devuélvanlo a José María que lo sabrá agradecer”. El libro viajó de España a la Argentina y de la Argentina a España.

Cuando regresó de aquella república, además de conservar la Gramática, trajo consigo un bandoneón, que es un instrumento musical de viento, con botones, semejante a un acordeón, aunque de sonido más preciso y armonioso y un montón de partituras, porque, allí, en Buenos Aires, formó parte de una orquestina que actuaba, los domingos, en los cafetines-

Las partituras, casi todas, eran de tangos y pasodobles, ya que papá no tocaba de oído. Había estudiado solfeo y medía los compases a la perfección. Aquí, después, en España, colocaba el bandoneón, de madera noble, con adornos de nácar, sobre un paño negro, cuidadosamente en sus rodillas e intentaba algún acorde.

El paño, de terciopelo negro, bordado en amarillo había sido regalo de una novia porteña que le decía: “Ché, gallego, sos lindo. Tenés el corazón lindo, Pepe”.

A papá le gustaban, sobre todo, los tangos ya que no en balde, en la capital del Plata, había conocido a Carlos Gardel, a quien él llamaba Carlitos, como le llamaba todo el mundo.

-Y, de los tangos, no sé, tal vez LA CUMPARSITA –y cantaba– “Si supieras que dentro de mi alma conservo aquel cariño que tuve por ti… Quién sabe si supieras que nunca te he olvidado y volviendo a tu pasado te acordarás de mí…

También le gustaba MADRESELVAS EN FLOR , que dice: “Vieja pared del arrabal, tu sombra fue mi compañía. De mi niñez sin esplendor, la amiga fue mi madreselva. Madreselvas en flor que me han visto nacer y en la vieja pared sorprendieron mi amor. O PADRENUESTRO: “Padrenuestro que estas en los cielos –cantaba– que todo lo sabes , que todo lo ves, por qué me abandonas en esta agonía, por qué no te acuerdas de hacerla volver…

Y nos enseñaba los rudimentos del solfeo, con paciencia y con cariño.

Este signo es el de la Clave de Sol. Va en el pentagrama que son cinco líneas y cuatro espacios. A veces se usan los bemoles y, a veces, los becuadros y a veces, nada. Los bemoles llevan esta colocación: fa, do, sol, re, la, mi, si y los becuadros, al revés, si, mi, la , re, sol, do fa. Y existen los compases, por ejemplo, de cuatro tiempos y en cada tiempo hay que poner una negra, jajajajajaj, una nota que se llama negra, porque, hablando de notas, existen las redondas, las blancas, las negras, las corcheas, las fusas y las semifusas y las longas y las máximas . Y no os olvidéis de que una redonda equivale a dos blancas, a cuatro negras, a ocho corcheas, a dieciséis semicorcheas o a treinta y dos fusas o sesenta y cuatro semifusas.

A nosotros nos gustaba mucho -tal vez por su sentimentalidad- un pasodoble que, a veces, nos cantaba mi madre y que se titulaba EL NIÑO DE LAS MONJAS y que decía: “Fueron las monjas las madres del niño aquel que sin padres quedó. Con ellas en el convento su infancia feliz pasó”. Y, más adelante, en su estribillo: “Yo quiero ser torero. Torero quiero ser. Torero como Granero y Joselito dicen que fue..”

El tango concluía, como no podía ser por menos, con la muerte del torerillo

Papá, aquí en España, cuando se ubicó en Toral, llegó a formar parte de una orquesta de Villafranca: LOS SERRANOS, creo que se llamaba y que dirigía Pancho, el dueño del PANCHI CLUB, pero dejó la música, después de la guerra, sobre todo porque la contienda se había llevado a su cuñado Antonio, fusilado en Ponferrada por ser concejal de Izquierda Republicana, el partido de Azaña.

-decía- La guerra me apartó de la música porque yo no estaba, precisamente, por las músicas. Después de la muerte de Antonio tuve que dedicarme al comercio y no podía ensayar y, si no ensayas, los dedos pierden agilidad.

Y muchos años después -lo digo con pena- era patético ver a mi padre, derrotado, intentar algún acorde en aquel bandoneón triste -todos los bandoneones son tristes- y no poder, por ejemplo, tocar VOLVER que,decía: “Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno. Son las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos, hondas tardes de dolor y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor. La vieja calle donde el eco dijo: “Tuya a es mi vida, tuyo su querer”, bajo el burlón mirar de las estrellas que con indiferencia hoy me ven volver… Volver… con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi ser. Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras te busca y te nombra. Vivir… con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez. Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida. Tengo miedo de las noches que pobladas de recuerdos, encadenan mi soñar, pero el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar y aunque el olvido , que todo destruye, haya matado mi vieja ilusión, guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón…

Un viejo tango que, pienso ahora fue escrito para él.

CONTINUARA.

Orquesta "RITMO"

No se que baladas estarían de moda en aquellos tiempos en los que los vuelos de las faldas tapaban la rodillas y una música de entretiempo ponía armonía y ritmo con Francisco Rico López, Manuel Fernández (Serrano), Leonardo Gallego Fernández, Francisco Rico González, Félix Rico González y Gerardo Armesto Rodríguez (Guadañas) .

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