Máximo Bardón Rubio, o cura de Paradela
Máximo Bardón, creo que era así o apellido, era o cura de Paradela, y que eiquí vivía, en donde (hoy) tiene la finca, “arriba
del todo”, Eladio. Todavía están as paredes da bodega. Tenía unas vigas grandes y buenas, de castaño. Vivía con una mujer que le chamaban María Ángela, él era de Calamocos.
Cuando morreu lo enterraron en Paradela, pero fora del cementerio, lo enterraron pegao a pared de la iglesia. Non sei por qué está enterrao ahí fora, a os curas no los enterraban donde os outros.
Tenía buena fama en el pueblo, la gente se llevaba bien con él. Un día le preguntó a Agustín Fernández, o hermano de Cristobín, si sabía qué era la Iglesia. “Vaille a parecerlle mal” (le contestó); “¡¡digao digao!! que non me parece mal ningún”. “É una casa muy blanqueada, sin fumigueira ninguna”, ¡¡cuántos lacazais se valen dela!!. Dio una patada contra el suelo y dijo “qué cosa más bruta dices”.
Una vez estuve hace mucho tiempo en su casa de Calamocos, y un viejo que andaba por allí me dijo que el cura de Paradela era familiar suyo, y que estaba enterrao allí. Cuando murió, me decía que los sobrinos fueron a ver qué había dejao. Llegaron, rompieron a mesa, sacaron el dinero y marcharon. ¿Por qué rompieron la mesa? Les habrían dicho que tenía o diñeiro guardao en la mesa. ¡¡¡Tiña doble tablao!!!
Los curas eran los planificadores de la iglesia. Este era cura de verdad, vivía pa la iglesia, aunque también tenía que pedir. ¡Estos estudian la carrera de pedir!. Cuando llegaba, cuando empezaba a venir el mal tiempo, decía a los vecinos: “hay que ir por leña”. Os veciños a por leña iban, enganchaban los carros y se iban a buscarla hasta la Violiña. Cuando ya la tenían apilada (en casa del cura) les daba la comida, eso sí buena comida, buena carne a esgalla. Pero los vecinos le decían que no podían comer la carne, por que no podían pagar la bula. A lo que el cura les decía “Comei, burrines, comei, que haciendo yo así (señal de la Cruz) está todo perdonao”.
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Nota: Consultadas otras fuentes, Máximo nació en Fasgar (Ayuntamiento de Murias de Paredes). Estuvo de cura en Paradela durante 24 años, y de ahí
lo mandaron a Calamocos el 13 de mayo de 1917, donde en el año 1929 fue padrino de altar de Benito Ramos Díaz. En Calamocos murió el 31 de enero 1932, a la edad de 64 años, siendo enterrado en una muy buena sepultura de granito. (Parte de estos datos fueron obtenidos de los libros de fábrica y
facilitados muy amablemente por Miguel Martínez, cura de Calamocos, el 21 de noviembre de 2010.)
La señora que vivía con Máximo en Paradela del Río no se llamaba María Ángela, si no María Antonia. La casa está en la zona llamada La Barrioca.
Durante la recogida de leña, la comida fue una empanada (regalada por el cura) que llevó la señora María Antonia al monte, donde se encontraban los vecinos. Cuando regresaron a Paradela venía la empanada intacta; el cura, preocupado, preguntó porqué no habían comido la vianda, a lo que respondieron: “como estamos en cuaresma, y no tenemos dinero para pagar la bula, no la tocamos”, replicando él con el comentario antes mencionado: “Comei, burrines, comei, que haciendo yo así (señal de la Cruz) está todo perdonao”.
Máximo Bardón también pudo tenido parte, junto a una parienta de mi padre denominada “La Farruca” y Vicente el padre de Argentina la modista, en la empresa “Eggemberger”, en Peñamala.
AF2
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Muy bueno, Toño.
Deseo feliz año a todas y todos los habitantes y visitantes de tu blog.
Salud!