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Voladura del puente ferroviario de Mumao en 1934

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Puente ferroviario Mumao

La proclamación de la Segunda República española en 1931 permitió la aprobación de una constitución democrática que reconocía la división de poderes, la soberanía nacional, el sufragio universal y las libertades individuales. Durante el primer bienio (1931-1933) se iniciaron importantes reformas en los sectores laboral, educativo, agrario y castrense bajo un gobierno republicano-socialista que pretendía modernizar el país. Luego sobrevino un segundo bienio (1933-1936) durante el cual gobernó el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux, apoyado desde el parlamento por el partido de la derecha católica (la Confederación Española de Derechas Autónomas o CEDA).

Durante este bienio se pretendió “rectificar” las reformas del anterior gobierno, produciéndose además el acontecimiento más grave del período: la revolución de octubre de 1934, que en Asturias se convirtió en una auténtica revolución social y obrera que finalmente fue aplastada duramente con el Ejército por orden del gobierno. La tercera etapa del régimen republicano vino marcada por el triunfo de una coalición de izquierdas conocida como Frente Popular en las elecciones generales de febrero de 1936, aunque solo pudo gobernar en paz durante cinco meses a causa del golpe de estado que el 17 de julio promovió una parte del Ejército, comenzando a continuación la Guerra Civil española.

Hemos dicho que el día 5 de octubre de 1934 tuvo lugar en España una insurrección armada, la cual fue auspiciada por el sector más revolucionario del Partido Socialista. La causa fue que el día anterior el jefe de gobierno de la Segunda República, Alejandro Lerroux, había formado un nuevo gabinete con tres ministros pertenecientes a la CEDA, a la que el socialismo español comparaba ya con el partido nazi alemán y de la cual sospechaba que planeaba reprimir a los socialistas usando la maquinaria estatal tal y como habían hecho Adolf Hitler en Alemania o Engelbert Dolffuss en Austria. Como es sabido, la revolución tuvo su foco fundamental en Cataluña y sobre todo en Asturias.

En Asturias, una alianza obrera que agrupaba la Unión General de Trabajadores (sindicato socialista), la Confederación Nacional del Trabajo (sindicato anarquista) y a los comunistas propició que en la noche del 5 al 6 de octubre varios miles de militantes armados de las organizaciones sindicales (sobre todo mineros) atacaran los cuarteles de la Guardia Civil de la cuenca minera, controlaran Gijón y Avilés, se apoderaran de la fábrica de cañones de Trubia y ocuparan el centro de Oviedo. Todo ello enmarcado bajo furiosos combates contra las fuerzas del orden público. El Comité Regional de la Alianza Obrera trató de coordinar el movimiento, poniendo en marcha un rápido control de los servicios públicos y del transporte, de abastecimientos de las localidades sitiadas, etc. Incluso se llegó en algunos sitios a suprimir la monedad oficial. Pronto la violencia anticlerical hizo también acto de presencia, dejando un triste balance: 58 iglesias, el palacio episcopal, el Seminario y la Cámara Santa de la catedral de Oviedo fueron incendiados o dinamitados. Asimismo, 34 sacerdotes, seminaristas y hermanos de las Escuelas Cristianas de Turón fueron asesinados.

También en la provincia leonesa tuvo gran repercusión el movimiento revolucionario de octubre. Hay que tener en cuenta que en los años 30 el Bierzo era una comarca bastante industrializada y, por ende, bastante politizada debido a la conflictividad sociolaboral que ligaba a las cuencas mineras carboneras de Ponferrada, Toreno del Sil, Matarrosa, etc; con la todopoderosa empresa Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP). En el caso de Toral de los Vados existía un importante movimiento sindical de ideología socialista y anarquista nucleado en torno a la fábrica de cementos Cosmos.

Las cuencas mineras de Sabero, Laciana, Matallana y el Bierzo apoyaron de manera decidida el levantamiento de octubre de 1934. Fue en aquellas poblaciones mineras con mayor presencia del sindicalismo socialista donde tuvo un mayor impacto. En la noche del día 5 de octubre, grupos armados de mineros ya tenían controladas algunas localidades como Toreno o Matarrosa del Sil, pero fue a partir del día 6 cuando comenzaron los enfrentamientos con las fuerzas de la Guardia Civil y aumentó la zona bajo control de los revolucionarios. Sería asaltado el cuartel de la Guardia Civil de Páramo del Sil e incendiadas las iglesias de Toreno, Matarrosa del Sil y Bembibre; proclamándose el día 7 en esta última localidad la República Socialista. “Fue la de Bembibre la República Socialista de más breve vida: diez horas”, se escribió en la prensa.

También la revolución afectó a Toral de los Vados. Como antecedentes debemos destacar la huelga que durante el verano de 1934 mantuvieron los trabajadores contra la fábrica cementera Cosmos. A su vez, la represión de una huelga general revolucionaria anarquista que había tenido lugar en diciembre de 1933 en la Rioja y Aragón (y con ecos también en Fabero, Vega de Espinareda y Cacabelos) había supuesto la clausura de la central sindical anarquista de Toral. A raíz de ello, buena parte de los afiliados de este sindicato pasaron a engrosar las filas del Sindicato de la Construcción de Toral de los Vados, adscrito al sindicato socialista de la Unión General de Trabajadores.

Esta situación produjo una serie de tensiones entre ambos grupos, pues los socialistas acusaban a los anarquistas de acudir armados al centro obrero y al trabajo, mientras que, al contrario, las acusaciones versaban sobre el caciquismo que impedía entrar a trabajar en la fábrica y en sus canteras a individuos de otras localidades. En un choque entre ambos grupos el 25 de julio de 1934 tuvo que intervenir la Guardia Civil, lo que se saldó con un trabajador muerto (llamado Donato Yebra) y cuatro heridos. El diario alicantino El Día publicó al día siguiente una noticia que llegaba a señalar literalmente que “Toral de los Vados se encontraba amotinado y se solicita el envío de fuerzas que ya han salido para mantener el orden”.

La conflictividad social existente en la localidad era una realidad. Apenas un mes antes otra noticia del periódico La Libertad publicada el 28 de junio de 1934 informaba de un ataque con bomba contra la iglesia del pueblo, si bien no se señalaba a los autores. Esta acción causó graves desperfectos en el edificio, el cual también llegó a ser rociado con gasolina con intención de ser quemado. La pronta intervención de los vecinos impidió la propagación del fuego. El 4 de agosto se produjo un nuevo incidente: un sabotaje consistente en la explosión de un polvorín de la fábrica Cosmos.

Así llegamos a los sucesos revolucionarios de octubre en Toral de los Vados, para cuya narración seguiremos la documentación consultada en los correspondientes archivos. Presuntamente varios trabajadores de la fábrica Cosmos vinculados al sindicato socialista y algunos de los antiguos miembros del anarquista, decidieron la noche del día 7 al 8 de octubre volar el puente de Mumao de la línea ferroviaria de Palencia-La Coruña, en el término municipal de Sobrado. Con este sabotaje pretendían evitar el paso de las tropas que, procedentes de Galicia, acudirían en tren a sofocar la revuelta en Asturias. A pesar de no derribar el puente al completo, sí consiguieron inutilizar la vía ferroviaria, aunque se desconoce durante cuánto tiempo permaneció en este estado.

Presuntamente el sabotaje contra el puente decidió llevarse a cabo en una reunión clandestina celebrada a las 20 horas del día 7 de octubre en Villadepalos a la que asistió un nutrido grupo de personas. Casi con toda seguridad la dinamita empleada en la voladura fue robada de la fábrica Cosmos, aunque se desconoce cuándo. Quizás fue en agosto, instantes antes de la voladura del polvorín a la que anteriormente hemos aludido.

Para coordinar las operaciones militares y la represión de la insurrección de octubre de 1934 el gobierno español decretó el estado de guerra y recurrió al Ejército, que fue puesto bajo el mando del general Francisco Franco. Además se movilizaron también tropas de la Legión y Regulares de Marruecos para ser enviadas a Asturias a restablecer el orden a sangre y fuego. El 18 de octubre los últimos grupos insurrectos se rindieron. El balance aproximado de víctimas en Asturias arrojó una cifra de 1.100 muertos entre los que apoyaron la insurrección y unos 300 muertos de las fuerzas de seguridad y del Ejército. A su vez la represión en toda España provocó la detención de unas 30.000 personas, muchas de las cuales sufrieron todo tipo de torturas y palizas en prisión. A su vez, miles de obreros fueron despedidos de sus trabajos por estar afiliados a sindicatos o con el pretexto de haber participado en la insurrección y huelgas de octubre.

En el caso del Bierzo, la misma noche del día 8 de octubre llegaron a Ponferrada refuerzos militares consistentes en dos compañías del Regimiento de Infantería número 12, un batallón del Regimiento número 26 y una compañía y una sección de ametralladoras del Regimiento número 36, que consiguieron controlar las zonas en poder de los revolucionarios entre los días 8 y 10. El día 10 entraron las tropas en Toreno y en el subsiguiente combate murieron dos insurrectos. En todas estas operaciones los soldados fueron también auxiliados por fuerzas de la Guardia Civil. Precisamente como consecuencia de los sucesos revolucionarios en el Bierzo perderían la vida cuatro guardias civiles (dos murieron a raíz del asalto de los mineros al cuartel de Páramo del Sil y otros dos en la explosión de un camión-bomba en Santa Marina del Sil). En cuanto a las bajas militares, murieron un sargento y tres soldados que fallecieron al ser atacado y precipitarse al río Noceda un camión del Ejército en el puente de San Román de Bembibre que pasaba de manera casual por la zona.

Tras el aplastamiento de la revolución sobrevino el castigo de los implicados en la misma. Al haberse decretado el estado de guerra fue la justicia militar la que se ocupó del procesamiento de los detenidos bajo la acusación de rebelión militar, aumentando con ello las posibles condenas a las que se enfrentaban quienes se vieron incluidos dentro de esos procedimientos. En el ámbito territorial del Bierzo y de la provincia de León las fuerzas del orden público arrestaron a cientos de personas para ser juzgadas en consejos de guerra. A su vez tenemos constancia de que fueron aprehendidas diversas cantidades de armas de fuego en el Bierzo. Una noticia publicada el 23 de febrero de 1935 en el periódico La Libertad indicaba por ejemplo que en Toral de los Vados se habían hallado enterradas dos cajas con 450 cartuchos de dinamita y cinco rollos de mecha.

Centrándonos en el caso de Toral de los Vados, la Guardia Civil arrestó el 2 de noviembre de 1934 a los toralenses Abel Ares Pérez, Miguel López Fernández y Rufino Guerrero Vidal. Todos ellos estaban adscritos ideológicamente al socialismo. Horas después del sabotaje contra el puente de Mumao algunos testigos afirmaban que Abel, Miguel y Rufino habían sido vistos presuntamente en el pueblo de Cabeza de Campo con otros cuatro o cinco desconocidos (dos de ellos armados con escopetas) dando vivas al comunismo para luego dirigirse al pueblo de Hornija.

Asimismo, hubo más presuntos implicados en los hechos que serían detenidos y acusados. Por ejemplo los también toralenses Demetrio Delgado Fernández, Serafín Pérez García y Francisco Fernández Amigo, presidente, tesorero y vocal, respectivamente, del sindicato de la Construcción de la empresa Cosmos. A su vez, otros dos individuos que también acabaron detenidos fueron los vecinos de Villafranca del Bierzo Mariano Blanco Fernández (socialista) y Gaspar Quiroga López (anarquista).

Las actuaciones judiciales siguieron su curso hasta el punto de que se produjeron muchos más arrestos, si bien todos los individuos manifestaron no haber participado ni en la reunión en la que se acordó sabotear el puente ni en la voladura del mismo. La mayoría de los arrestados estaban afiliados al sindicato socialista y varios trabajaban en la fábrica Cosmos. Incluso muchos habían secundado la huelga general revolucionaria y no acudieron a trabajar a la cementera a partir del día 6 de octubre, tal y como notificó dicha empresa.

Por lo tanto, en marzo de 1945 fueron arrestados y enviados a prisión provisional a la cárcel de Astorga (al igual que se había hecho con los detenidos que hemos citado anteriormente) más individuos para ser juzgados. Así se detuvo en total a un número de personas que casi llegaba al medio centenar: Gabino Santín Santín, Victorino Parada Pérez, Timoteo Álvarez Castelo (los tres con domicilio en Penedelo), Gabino Voces Bello y Melquíades Voces Oleu (ambos con domicilio en Valiña), Ramiro Arias Aller (con domicilio en Parandones), Juan González Fernández (con domicilio en Villadepalos), Mariano González Alba, Leopoldo Escuredo (o Escudero) Núñez, Víctor Delgado Gómez, Ángel Álvarez Gómez, Herminio González Díez, Claudio Alonso Macías, Julio Brañas Arias, José y Miguel Corredera Real (todos ellos con domicilio en Paradela del Río), Evaristo Santín (con domicilio en Villamayor), José Lombao Gabelas (con domicilio en Corullón), Maximino y Aureliano Sánchez Gómez (ambos con domicilio en Requejo), Manuel Castro Díez (con domicilio en Carracedelo), Máximo y Benito Vidal García (ambos con domicilio en Villanueva), Felipe Fernández, José Fernández Fernández, José Barra Voces, José Fernández Amigo, Lisardo Gómez Vidal, Pedro Vidal Teijelo, Jesús Franco Santín, José María Valle Pérez, Eduardo García Castañón, Jerónimo Fernández, Agustín Guerrero Vidal, Juan Manuel Franco Llanes, Manuel Amigo Pisalbarro, Elías Díaz Álvarez, Camilo Amigo García, Arsenio Álvarez Quiroga, Juan García García, Serafín Álvarez García (todos ellos con domicilio en Toral de los Vados excepto los cuatro últimos, que lo tenían en Otero), etc.

En septiembre de 1935 la fiscalía sustanció las investigaciones hasta entonces practicadas y dirigió exclusivamente las acusaciones sobre la participación en la reunión clandestina de Villadepalos y el sabotaje del puente de Mumao contra Demetrio Delgado Fernández, Gaspar Quiroga López, Rufino Guerrero Vidal, Francisco Fernández Amigo, Serafín Pérez García y Miguel López Fernández. Todos ellos de Toral de los Vados, excepto Gaspar, que era de Villafranca del Bierzo.

Finalmente, el 5 de diciembre de 1935, el consejo de guerra reunido en León dictaminó que fueran condenados a diez años de prisión por un delito de conspiración para cometer el de auxilio a la rebelión militar Demetrio Delgado Fernández, Gaspar Quiroga López y Rufino Guerrero Vidal. Por el mismo delito, pero a seis años y un día de prisión fueron condenados Francisco Fernández Amigo, Serafín Pérez García y Miguel López Fernández. Para el resto de los acusados se determinó el sobreseimiento de las actuaciones judiciales y su liberación, al no quedar lo suficientemente probada su participación en los hechos juzgados. A pesar de las severas penas de prisión a las que fueron condenados, los encarcelados serían liberados en 1936 al beneficiarse de la amnistía decretada por el gobierno izquierdista del Frente Popular en febrero de dicho año tras su triunfo electoral frente a los partidos de derechas en ese mes. La amnistía decretada por el gobierno del Frente Popular beneficiaría a miles de presos que habían sido condenados en toda España a raíz de la revolución de octubre de 1934, lo que facilitó su excarcelación.

No obstante, los antecedentes con los que contaban los detenidos a raíz de este suceso, así como su integración en el movimiento sindical de Toral de los Vados serían factores que influirían negativamente en muchos de ellos cuando estalló la Guerra Civil española en julio de 1936. De hecho, Jesús Franco Santín, Eduardo García Castañón, Juan González Fernández y Juan García García serían arrestados, sometidos a un nuevo consejo de guerra bajo la acusación de adhesión a la rebelión y ejecutados junto a otros trece vecinos el 17 de noviembre de 1936 en Montearenas (Ponferrada), en el marco de la represión franquista que se produjo en la comarca berciana. Con la sangrienta represión que llevó a cabo el bando franquista durante la guerra civil fue liquidado el activo movimiento obrero existente en el Bierzo.

Asimismo, comentar que en el contexto de la guerra civil el puente ferroviario de Mumao fue dinamitado de nuevo en el kilómetro 271,395 la noche del 16 al 17 de agosto de 1936, derrumbándose parte de la segunda pila. Su reconstrucción duró varios meses, ya que primeramente se apoyó el tramo con un caballete de madera para poder permitir el paso de los vagones por el puente y de este modo no se interrumpió el tráfico. En mayo de 1937 quedó terminada la reconstrucción de la pila. Finalmente, en los años 50 se construyó un nuevo puente de bóvedas de hormigón que es el que puede contemplarse en la actualidad.

Otros hombres como Abel Ares Pérez, que había resultado absuelto en el juicio contra los responsables de la voladura del puente de Mumao, combatiría durante la guerra civil en el ejército republicano en el frente de Asturias y luego se integraría en la Federación de Guerrillas de León-Galicia tras la creación de dicha organización en 1942. Desempeñó un destacado papel en la guerrilla antifranquista de la comarca berciana y participó en numerosas acciones hasta que finalmente huyó a Francia en 1948.

BIBLIOGRAFÍA

Álvarez Oblanca, W. y Serrano, S. (2009), La guerra civil en León. Ed. Edilesa.
– Álvarez Oblanca, W. y Reguero, V. del (coord.), (2017), Los sucesos de octubre de 1934 en León. Ed. Diario de León y Piélago del Moro.
– Casanova, J. (2007), República y guerra civil. Ed. Crítica/Marcial Pons.
– Fernández Ordóñez, J. A. et al. (1988), Catálogo de puentes anteriores a 1936. León. Ed. Biblioteca CEHOPU y Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.
– García González, M. J. et al. (1994), Historia de El Bierzo. Ed. Diario de León e Instituto de Estudios Bercianos.
– Ruiz, D. (2008), Octubre de 1934. Revolución en la República española. Ed. Síntesis.
– Serrano, S. (1988), La guerrilla antifranquista en León (1936-1951). Ed. Siglo Veintiuno de España.

Diego Castro Franco

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4 respuestas »

  1. Yo coincido con Alfredo ,en lo estupendo de el relato y en que el hombre podrá o no tener o futuro pero siempre ha tenido un «» pasado»» .
    Además algunos de los hombres que aparecen en el relató,los conocí personalmente,ya avandanzada edad.
    Incluso alguno me contó alguna anécdota de aquel tiempo.
    Dónde mi admiración todavía fue creciendo aún más,que aquellos hombres sin más recursos que su juventud,valor y sobretodo «» ideales «» le plantará cara y quisieran evitar, los 40 años de «» Dictadura»» que por desgracia tuvimos que vivir todos los españoles después,un saludo.

  2. Que buen rato he pasado leyendo el artículo! Excelente trabajo de investigación y no menos la puesta en escena: cronología, visión imparcial y nada de dramatización barata . El Diego Castro este, es el puto amo.

  3. Me alegro que les gustara el artículo. Muchas gracias por sus amables comentarios. Diego Castro
    Posdata: comentarle a Thaiza que si lo desea, puede remitirle por escrito en un correo electrónico a Toño, el administrador del blog, las anécdotas que señala que le comentaron algunos de los protagonistas, para que luego Toño me las haga llegar a mí y pueda plasmarlas luego en el artículo cuando este se publique en alguna revista en soporte papel. Gracias.

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