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PUÑALES (II)
En el descanso de aquel partido, José Luis “Piruli” , el hermano de Maite y yo bajamos al césped -por llamarlo de alguna manera- de La Mata, para ver de cerca a “Puñales” y su ojo de cristal, si es que tenía un ojo de cristal.
“Puñales se estaba refrescando con gaseosa. Bebió un largo trago -la gaseosa también era conocida como “agua milagrosa”- y, tras limpiarse con la manga de la camiseta y escupir, miró para nosotros y dijo:
-¿Vosotros sois de aquí, chavales…?
-Sí -dijo José Luis, menos tímido que yo- Mi amigo se llama Toñito y es hijo de los de “Casa América”, un comercio que hay en la carretera y mi padre es el dueño de la Cantina de la Estación .
Aquello no era cierto porque José, el cojo, el padre de José Luis, no era el dueño de la cantina, sino el concesionario ya que había perdido una pierna mientras enganchaba un vagón a otro vagón y RENFE le había cedido la explotación de la cantina.
-Y -continuó hablando “Puñales”- ¿en este pueblo hay alguna “casa de niñas.?.
José Luis y yo nos miramos extrañados.
-Claro -dijo- en este pueblo las niñas viven en sus casas…Mi hermana Maite vive en nuestra casa y sus amigas en las suyas.
-No. No me refiero a eso -dijo “Puñales”- Me refiero a… niñas… de las otras… O sea, si hay o no hay “casas de niñas”.
Sinceramente no sabíamos qué quería decir “Puñales”, ya que, además, por aquella época aún no sabíamos manejar los Diccionarios y buscar el significado de “casa de niñas”, pero, en aquel momento, llegó Ángel Yáñez, hijo de un capataz de Cosmos , que era algo mayor que nosotros y tomó la voz cantante.
-A ver…. –dijo- Pero iba a comenzar la segunda parte y “Tacones” se acercó al grupo llevándose a “Puñales”
Nosotros -los tres- volvimos a colocarnos detrás de una de las porterías
-Sois unos pardillos -dijo Ángel Yáñez que, por lo visto había escuchado la conversación- . ¿No sabéis que son las “casas de niñas”.?. Pues las casas de niñas son casas de putas, como una casa que hay en Ponferrada, en el Barrio de la estación: El Bosque. ¿Queda claro…?.
Nos miró.
-Teníais que haberle dicho que… bueno…. nada… que por aquí cerca hay una o al menos se dice que hay una.
Había comenzado la segunda parte y, los tres, nos dejamos llevar por las incidencias del encuentro.
Categorías:Colaboradores, Toni


















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