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UN TORALENSE EN CEUTA
El toralense soy yo y Ceuta es una ciudad española en África, al pie del Monte Hacho.
Era 1961. Hace cincuenta y cuatro años.
El servicio militar, porque quien esto escribe, como otros muchos españolitos de su generación, tuvo que servir a la Patria -antes se decía a Dios , a la Patria y al Rey- por aquel entonces era obligatorio y a este servidor de ustedes le tocó hacer el servicio militar en Ceuta. (Tenía que haber servido a la Patria en Sidi-Ifni, pero el general Rodríguez Pandiella, uno de cuyos hijos regentaba en León CRISTALERIAS RODRIGUEZ , a quien mi padre compraba los cristales, logró que mi destino fuese Ceuta, al otro lado del Estrecho y allí estuve durante dieciocho meses en un destino muy envidiado: la enfermería.).
En la enfermería, como Jefe del Departamento de Sanidad de la Compañía de Mar de Ceuta me enseñaron, sobre todo, la obediencia estricta a unas normas, cuyo incumplimiento llevaba consigo el corte del pelo al cero, pelar patatas para un batallón o hacer imaginarias a las tres de la mañana por el perímetro del cuartel con el mosquetón cargado.
En Ceuta conocí a Juan Carlos Calderón, compositor musical que, aún no había iniciado comenzaba su carrera de éxitos que le llevó a poner música a muchas películas de Hollywood y a Picos, componente de una delantera de la Ponferradina que logró éxitos importantes junto con Martínez, Escobar, Erviti, y Vela. Picos. después jugaría en la U.D. Cacabelense. (También conocí allí a Pirri, el mítico jugador del Real Madrid, cuyo padre era el dueño de los autobuses urbanos de la ciudad caballa )
En Ceuta -en la Compañía de Mar de Ceuta- el día de la Patrona -la Virgen del Carmen, según indica la foto- me dieron un premio por mi buen comportamiento: un bolígrafo que, a falta de lápiz empleé para hacer mis primeras caricaturas para EL FARO DE CEUTA y que nunca aparecieron en las páginas del periódico porque no estaban dibujadas con tinta china -negra- que era la tinta que se usaba antes de comenzar el uso de los rotuladores.
El bolígrafo al que aludo me lo entrega el capitán Diego a quien, cariñosamente llamábamos Capitán “Sordo” porque apenas oía.
El premio, más que nada fue por haber escrito la letra del himno de la Compañía de Mar, que no tenía letra ni música. Yo puse las palabras y un compañero, la música. Y decía: “Somos de España los marinos / siempre alerta en nuestro afán /. Vamos buscando la victoria / por los caminos azules de la mar /. Y cuando a España nos marchemos / Ceuta entera llorará / porque marchan los marinos / de la Compañía de Mar //.
También, por aquella época, EL FARO DE VIGO premió un cuento mío: TREINTA MONEDAS DE PLATA , con mil pesetas. (Muchos de los lectores de este blog ignoran cuántas cosas se podían comprar con mil pesetas -seis euros- y, en primer lugar un pantalón vaquero de marca, en el zoco ceutí, que me costó ciento veinticinco pesetas o sea, poco más de sesenta céntimos de euro).
En la foto, además del capitán Diego, aparece el alférez Barrientos, uno de cuyos hijos jugó como defensa central en la U.D. Ceuta y está, además, el sargento Isidoro Lasso de la Vega.
Fue un bonito día. Cantamos la Salve Marinera y, de comida, nos ofrecieron una paella. ¿Qué más podía pedir un marinero que por aquel entonces no sabía nadar, de Toral de los Vados traspasado a Ceuta?.
Categories: Colaboradores, Toni

















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