Darío, para los más mayores, porque los más pequeños no sabrán de quién estamos hablando, era el marido de Pepa la de Villamayor que a su vez son los padres de Amelia (protagonista en este blog en el reportaje:La luz de Villamayor)y abuelos de Pepín.
Aunque no nació en Toral de los Vados, lo hizo en 1888 en Moral de Valcarce , vivió y murió en nuestro pueblo, concretamente en Villamayor. Como ya mencionamos, en este blog , en el artículo: La Emigración, por E.Castrodá, se fue para Cuba después de cumplir el servicio militar como escolta de Alfonso XIII y de participar en la guerra de África ( donde fue herido , en el monte Gurugú en Marruecos tan de actualidad en estos días, en varias partes de su cuerpo y sobre todo en la mano de la que casi pierde un dedo).
A consecuencia de estas heridas le fue entregada , como mérito de guerra (según su hija), la Cruz de Caravaca. Cruz que portaba y porta un pequeño rubí y que ahora forma parte del sello que mandó realizar su nieto.
Después de la guerra vino para España, concretamente para su pueblo natal, donde iba a conocer a su futura mujer que en esos momentos era un bebé que iba a ser bautizada cuando él se encontraba en el pueblo. Cuenta su hija que cuando la llevaban padres y padrinos para la iglesia les dijo: “echadle bastante sal que esa va a ser mi mujer” ( por lo que me explican, antes, en el bautizo además del agua bendita se le aplicaba un pizca de sal en los labios al acristianado) y como después contaremos así fue.
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Tras la mili, la guerra, se fue “pa” Cuba, sobre el año 1915 donde iba a trabajar, seguramente, para la Hermandad de Ferrocarrileros Camagüey , Cuba y donde trabajaría años más tarde con el toralense Ceferino (marido de Sara y padres de la cubana María la Maneca )y con el malogrado, también toralense, Jesús Franco . Jesús permaneció en esta empresa por lo menos dos años (1923-1924) según se recoge en el carnet Nº 00204 ,a su nombre, de la Hermandad de Ferrocarrileros. El era aprovechado por la empresa para enviar
consignas como: “El obrero consciente de sus deberes cumple y hace cumplir el Reglamento” , o esta “El obrero que detiene la fuerza de su brazo no es un criminal que ataca sino un productor que se
defiende” .
A mediados de la década de los 20 (1900) le tocó, casi sin querer, el segundo premio (unas 25000 pesetas al cambio, aunque la peseta ya existía en Cuba con un valor de 20 pesos ) de la Lotería Nacional de Cuba o como se la conocía en la isla “La Bolita”. Realizando trabajos en la selva para la ferrocarrilera una rama, a modo de catapulta, le enganchó el reloj de bolsillo por la cadenita y se lo perdió en la frondosa selva; esto enfadó a nuestro protagonista y, malhumorado, cuando acudió el lotero por el lugar de trabajo le dijo que no quería nada,
que tenía muy mala suerte y que no iba a comprar ninguna “bolita”. La insistencia característica, en estos loteros, le hizo aceptar pero renunciando al primer boleto, (que iba a ser el primer premio) para coger el otro que resultó ser el segundo premio. Una vez recibió el premio, de forma esplendida, lo repartió entre sus dos hermanos allí también residentes. Con el resto compró joyas, como: un reloj de bolsillo con monedero unidos por una cadena que en el centro llevaba un medallón (todo el juego en oro blanco o como le llamaban en Cuba “ Plata Nile”) y seis sortijas . Con todo este tesoro “dorado” se vino para España.
En el año 1926 vino para España e iba a casarse con la que había sido "aquel bebé" que iban a bautizar. Se casó con Josefa (conocida por Pepa). En 1927 vienen para Villamayor, renunciando a Toral, pensando que iba a tener más futuro que el propio Toral. Se gastó todo el capital en praos ,
casa , ganados, aperos de labranza, dos aparadores (que todavía tiene la familia ,realizado uno por Enrique el Zapiquerio y el otro por el padre de Fernando el portugués). Hicieron crecer su familia con 5 hijos de los que uno murió con 3 años.
Pasado el tiempo alguien conocido, según la familia, dio con el escondite donde tenía guardadas las cuatro sortijas y cambiaron de mano; la que él siempre llevaba la perdió un día en la Braira cuando ayudaba a desenterrar del fango a un carro de vacas .
Como anécdota, decir que nuestro protagonista era tan mayor con respecto a Pepa (18 años) que el fotógrafo en la foto familiar, que se hacía de manera individual a cada uno y después se juntaban, lo puso como abuelo y a un hijo de esposo. Nos dejó tan solo con 59 años en el año que se tomó la foto 1947.
AF2
Categorías:Personajes


















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