Una Europa, que en su propia construcción atlantista mediante una alianza militar con una potencia extranjera (OTAN), es en sí misma la institucionalización de un mercado económico y financiero euroatlántico sobre cualquier voluntad de políticas del espejismo de que «otra Europa es posible».
Proponer, como lo hace la «izquierda», sea el PSOE, o todo lo que se halla a su izquierda electoral, políticas supuestamente favorables al pueblo trabajador sin poner en cuestión el proceso europeo, es pura demagogia.
Europa es lo que es: una gran mentira que se presenta como una gran verdad.
Quiobra, deja lo que estés fumando que te afecta a la neurona que te queda.
Es posible que la solución a esa Europa que no es la que nos vendieron no se encuentre en los actuales partidos, sino en esas nuevas agrupaciones electorales que aparcan viejas ideologías y estructuras, que ahora entran pisando fuerte apoyadas en el absoluto desencanto de los ciudadanos y en una loable estrategia de dar voz a las personas más allá de las citas electorales.
También puede que sean humo (espero que no), pero esa sensación de aire fresco que nos ha transmitido alguna de ellas, sembrando el pánico entre los oficialistas de la corbata y el coche oficial, hacía mucho tiempo que no la habíamos sentido, por lo menos un servidor.
¡Que tiemblen los inmovilistas, que a lo mejor sí se puede! Y terminamos con este circo.
Unha aperta.
Mira, esta estrategia de entender la política como una iluminación de minorías con estrellas mediáticas que llegan a convertirse en auténticos mesías, no es casual ni espontáneo.
En ausencia de desmovilización social y de cultura política ( recuerda aquello que repetía machaconamente Aznar de la “muerte de las ideologías”, o del “ fin de la Historia” del que alardea el capitalismo contemporáneo, etc.), ya se encargan centros de poder ( como Atresmedia Corporación en este caso) de abrir la posibilidad de que fuerzas políticas ahora en crisis puedan rescatarse a si mismas para proseguir adelante con lo suyo, como siempre. Una izquierda que no comprende esto acaba formando parte del problema y no de la solución.
Una Europa, que en su propia construcción atlantista mediante una alianza militar con una potencia extranjera (OTAN), es en sí misma la institucionalización de un mercado económico y financiero euroatlántico sobre cualquier voluntad de políticas del espejismo de que «otra Europa es posible».
Proponer, como lo hace la «izquierda», sea el PSOE, o todo lo que se halla a su izquierda electoral, políticas supuestamente favorables al pueblo trabajador sin poner en cuestión el proceso europeo, es pura demagogia.
Europa es lo que es: una gran mentira que se presenta como una gran verdad.
Quiobra, deja lo que estés fumando que te afecta a la neurona que te queda.
Es posible que la solución a esa Europa que no es la que nos vendieron no se encuentre en los actuales partidos, sino en esas nuevas agrupaciones electorales que aparcan viejas ideologías y estructuras, que ahora entran pisando fuerte apoyadas en el absoluto desencanto de los ciudadanos y en una loable estrategia de dar voz a las personas más allá de las citas electorales.
También puede que sean humo (espero que no), pero esa sensación de aire fresco que nos ha transmitido alguna de ellas, sembrando el pánico entre los oficialistas de la corbata y el coche oficial, hacía mucho tiempo que no la habíamos sentido, por lo menos un servidor.
¡Que tiemblen los inmovilistas, que a lo mejor sí se puede! Y terminamos con este circo.
Unha aperta.
Mira, esta estrategia de entender la política como una iluminación de minorías con estrellas mediáticas que llegan a convertirse en auténticos mesías, no es casual ni espontáneo.
En ausencia de desmovilización social y de cultura política ( recuerda aquello que repetía machaconamente Aznar de la “muerte de las ideologías”, o del “ fin de la Historia” del que alardea el capitalismo contemporáneo, etc.), ya se encargan centros de poder ( como Atresmedia Corporación en este caso) de abrir la posibilidad de que fuerzas políticas ahora en crisis puedan rescatarse a si mismas para proseguir adelante con lo suyo, como siempre. Una izquierda que no comprende esto acaba formando parte del problema y no de la solución.
Saludos cordiales.