¿Miedo a los difuntos ?. A los que hay que temer es a los vivos
Noto un hastío letal que nos está matando y es comprensible en esta España, según algunos, de las maravillas donde apropiarse de miles de millones ya no es delito en cambio coger una bolsa de pipas, una barra de pan, puede condenarte a varios años de cárcel.
No hay nada nuevo en el horizonte. Y las noticias sobre la corrupción, los recortes y la incapacidad de la política para los ciudadanos se ha convertido en una constante. La política nacional se está muriendo; mientras siguen apareciendo noticias de niños desnutridos en hogares de pobreza extrema, familias desahuciadas de sus viviendas, suicidios diarios por razones económicas, millones de personas dependientes condenadas a un fallecimiento en penuria por la retirada de las ayudas sociales, privatización de la sanidad pública… y a día de hoy no existe nada que nos haga creer que las cosas que en realidad son posibles puedan llegar a suceder.
Las instituciones internas de nuestra España no gozan de autonomía para aplicar su propia política; estamos heridos de muerte y en manos de las decisiones alemanas.
No puede haber horizonte político sin ilusión ni esperanza. Y ahora mismo el túnel está oscuro como la boca del lobo.
El dolor que soportamos exige un grito total reparador que renueve el espíritu de los desesperados. ¿Cuánto dolor podremos soportar los ciudadanos sin perder la razón, cuánto sufrimiento se puede soportar sin explosionar?. No se puede pedir más paciencia a la gente que está sufriendo los recortes siempre a costa de los legítimos derechos ciudadanos.
Esta es la triste realidad de un estrambótico “país” de amigos de lo ajeno, pero, de guante blanco, que cobra los medicamentos ( por cierto muy caros) a los/as enfermos/as más graves.
Si la esperanza que se da a los jóvenes es la inmigración quien debería inmigrar, por incapaz, es aquel que sólo ofrece esa alternativa. Me angustia el futuro de los jóvenes, no por su presente, más o menos tolerable, sino por su futuro sin salida, condenados a malvivir arrastrados por las circunstancias.
Hay muchas formas de apagar el brillo de la vida, por ello esta pandilla de sobrecogidos ya se han especializado en condenar a un apagón de la luz de la vida inminente a infinidad de personas con sus políticas inhumanas, masacrar a los/as millones de parados/as, a los/as pensionistas con prestaciones de miseria, a una juventud sin presente ni futuro, condenada a tomar la maleta y perderse en una aventura sin retorno ni esperanza.
Queda claro cada día que pasa el evidente objetivo de masacrarnos, persiguiendo y criminalizando con leyes poco democráticas a pensionistas, desempleados/as, estudiantes de la clase obrera, desahuciados/as, inmigrantes, empleados/as públicos/as, personal sanitario, docentes en lucha en cada marea, que ven cómo se quedan sin nada, cómo la empresa privada se “chupa” casi todo, hasta la vida. Gracias a los amigos de lo ajeno que acaban, cada segundo que pasa, con el bienestar general y la esperanza de millones de ciudadanos/as.
Las defecaciones de nuestros ladrones de guante blanco afloran por todas partes, todo apesta y por más que traten de perfumarse, para disimular el hedor en medio del estercolero en el que están convirtiendo España, jamás podrán ocultarlo. Desaparecerá cuando el pueblo los juzgue en las urnas.
Por eso hoy, Día de los Difuntos , deberíamos llorar por los vivos, ya que nuestros seres queridos que no están y echamos de menos descansan en paz y siguen estando en nuestro recuerdo.
Me gusta arriesgar cuando opino, aunque ello me conlleve a cometer errores. Me causa satisfacción que me rectifiquen.
José Senra Teijelo
Saludos.
Categories: Colaboradores, Senra


















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Hola Pepe, me atrevo con alguna crítica a algunos puntos de tu reflexión, porque me parece que ideológicamente también formamos parte del problema.
Es evidente que esta situación nos lleva a un abismo social irrecuperable a corto plazo, con unos mecanismos de expropiación de la sociedad por parte de una minoría bien defendidos por un arsenal jurídico y una violencia política sin precedentes en un Estado al que sin embargo seguimos llamando democrático y de derecho: ahí muestro mi acuerdo en utilizar el término “irracional” para calificar la ausencia de una respuesta ciudadana y no al revés.
Digo esto porque las mejoras sociales jamás se han conseguido de otra forma que no haya sido la lucha de las clases populares contra las clases dominantes: al menos de otra forma no ocurre en la historia. Las clases dominantes siempre han cedido ante posiciones de fuerza, y ante el miedo a una revolución, nunca han cedido a la redistribución de la riqueza por razones de justicia social, ni mucho menos ideológicas. Al contrario, como ahora mismo estamos viviendo, la concentración de poder y riqueza está cada vez en menos manos, incluso arrebatándosela a gran parte de la burguesía española que no puede repartirse el pastel de un Estado crecientemente arruinado por la banca tanto española como alemana.
Otro punto en que discrepo es a que este estado de cosas pueda dársele la vuelta en las urnas, o al menos en estas, para entendernos. Unas urnas blindadas jurídicamente para que la representación de nuevas fuerzas políticas, distintas a las absolutamente corruptas que existen actualmente, sea prácticamente un imposible, son también parte del problema, no la solución. ¿Es racional votar a formaciones políticas que han llevado la corrupción a los fundamentos de las instituciones, han robado descaradamente blindadas por una “justicia” a la que se le debería caer la cara de vergüenza? ¿Esta es la utilidad del voto, para que los políticos se los entreguen a las instituciones financieras?
Este régimen que viene desde la “Transición” está agotado. No existe fuerza política ni sindical que no se encuentre involucrada hasta la médula en la corrupción. Si pensamos que este es el mal menor, porque otra cosa no es posible, nos estamos entregando al miedo irracional que se encargan de difundir para paralizar nuestras capacidades, y lo que es peor, estamos negando la justicia social por omisión.
Somos Nosotros quienes debemos ponernos en nuestro sitio y decidir a donde queremos ir, y desde luego, si pensamos que sí, que hay que seguir votándoles, el miedo que tenemos que tener es a nosotros mismos. A menos que la historia despierte.
Saludos cordiales.
Tienes razón Senra , alos muertos no se les debe de tener miedo, sobretodo los de uno mismo a quienes tanto se ha querido, y a esos »vivos» que tu te refieres.A mi entender son todos los mismos»lobos» con diferentes »collares»’, independientemente a que idelogia pertenezca.