![]()
LOS TEMPLOS DEL SIGLO XX Y XXI EN EL BIERZO (IV)
LA PARROQUIA DE SAN CRISTÓBAL EN TORAL DE LOS VADOS
Esta comunidad religiosa está presente en los grandes acontecimientos de la comarca desde comienzos del siglo XX. En el año 1908, como los demás ayuntamientos del Bierzo, en Toral de los Vados se procedió a la colecta de dinero para las coronas de la Virgen de la Encina y el Niño, llegando a recaudar un total de 25 duros. El día 4 de septiembre de 1958 la Virgen de la Encina visitó el pueblo, como en el año 2008 con motivo del Centenario de la Coronación de la Patrona del Bierzo. No se sabe con exactitud desde cuando se dedica la iglesia parroquial a la advocación de San Cristóbal. San Cristóbal aparece en la Leyenda Dorada como un santo gigante, con poderes. Se representó en los muros de grandes espacios de las catedrales como la de León junto a la puerta norte del crucero, en la puerta del Paraíso de la catedral de Orense. En los libros de Fábrica que se conservan del siglo XVI, ya se menciona el nombre de San Cristóbal. El nuevo templo de la parroquia de San Cristóbal, cuenta con una nave central, y un crucero en la intersección de la cabecera. La tradición habla de la encomienda a un santo patrón que facilite el paso dl río y este pueblo es atravesado por tres, el río Sil, el río Cúa y el río Burbia. Es un edificio de 1954. Es una planta de cruz latina. En la cabecera se encuentran tres arcos de medio punto que albergan las imágenes de los santos. La torre de la iglesia está situada en la parte central de la fachada. Se divide en tres cuerpos. En el primero se abren cuatro rosetones. El solar en el que se ubicó la iglesia era en la alameda del campo de la feria, su mayor parte comunal, y otras partes de propiedad privada. La construcción de la iglesia se llevó a cabo por parte de la empresa Cosmos. Los materiales se pusieron al servicio del edificio así como la mano de obra. Los planos probablemente y la supervisión de la obra se deben al ingeniero alemán Jakog Hoeltz Imi. Don Mariano Remacha se implicó totalmente en la colaboración con el pueblo en la edificación del nuevo templo. La iglesia antigua se quemó la víspera del día del Apóstol Santiago del año 1936. Ardieron prácticamente todas las imágenes, excepto la de San Cristóbal,
que debió ser una de las primeras en rescatar al comenzar el fuego. Los materiales que integran los elementos activos de la construcción son el mortero con gran cantidad de cemento en los muros y en los arcos de la cubierta, y la fábrica de ladrillo visto rojo el remate de los vanos las aristas y las líneas de división de los tramos de la nave que se marcan al exterior. La torre o campanil está en el centro de la fachada y tiene forma de espadaña tradicional, y es curioso anotar la simetría que mantiene en la fachada de la que parten las cubiertas de los lados a dos aguas. Es de sección cuadrada, de tres pisos, con un óculo en cada lienzo de muro, y ventanales de medio punto. La planta es de Cruz latina con un marcado crucero. La nave central se compone de cuatro tramos, en dos de los cuales se abren los ventanales en el tercio alto. Los arcos descansan sobre pilastras de fustes estriados con capiteles y basas lisos, que se mimetizan al exterior a través de los contrafuertes marcados por las hiladas de ladrillo. Estas a su vez se levantan sobre un gran zócalo que recorre el muro. A cierta altura sobre la arquería se coloca una imposta de la que arranca la cubierta abovedada de medio cañón, construida en cemento macizo. La línea de impostas está marcada al exterior por el aparejo de ladrillo. Está reforzada con cuatro arcos fajones que segmentan su superficie en cuatro tramos. El altar está compuesto por tres arcos de medio punto que albergan, al Patrón San Cristóbal en el centro, y a los lados, la Inmaculada, el Sagrado Corazón, y Cristo Resucitado y la Virgen de las Candelas. En el brazo derecho del crucero, también sobre peanas, están San Antonio de Padua y San Roque. Al lado está el paso de Cristo en la borriquilla que sale el Domingo de Ramos. En el centro, la figura del Crucificado preside el altar mayor, en el ático adintelado entre columnas de fuste estriado en bajorrelieve. El sagrario está colocado sobre un pedestal entre el arco central y el primer arco de la derecha. Es una caja cuadrada de metal dorado con un arco de medio punto sobre entornadas columnas salomónicas.
Se adelanta sobre un marco de modillones y cartelas recubiertas con hojas de acanto al igual que la mesa del altar y el ambón. La bóveda es de crucería de gran amplitud de luz. La cubierta de la nave es una bóveda de cañón con una curvatura del arco muy abierta. El edificio se inspira en toda una serie de modelos y referencias perfectamente constatables. Se aprecia la búsqueda de una
perfección formal a través del uso de las proporciones, la combinación de luces y sombras, los juegos rítmicos del paramento y los efectos ópticos. A lo largo de las paredes laterales del templo se distribuyen los “pasos" del Vía Crucis, bajo los ventanales de vidrieras de los apóstoles. La iluminación del templo se hace desde la cabecera, a los pies recorriendo los muros de la nave u los del crucero. En la cabecera se abren dos vidrieras a cada lado del muro bajo un arco de medio punto. En la de la derecha se representa a San Cristóbal, y en la de la izquierda a San Isidro Labrador los dos patrones de la parroquia. En el crucero se abren otras dos vidrieras a cada lado de los brazos. Y
se completa el conjunto de tres de cada lado de la nave. Las dos de la cabecera y las dos primeras de los brazos del crucero fueron donadas por la autora. Las otras seis de la nave central fueron donadas por la familia Rivera Prada como puede leerse en la que se encuentra en el tramo central de la parte derecha de la nave, en la que se representa el libro y la azucena alusivas a San Antonio. También se representan los pies de la Inmaculada pisando al áspid, el Sagrado Corazón de Jesús, y el Cordero Pascual. El templo está liberado de columnas y elementos sustentantes por la gran luz de los arcos de medio punto de la nave central. Al exterior destaca la grandiosa torre de los pies, la espadaña, esbelta en su sencillez, con cuatro nichos para las campanas formados por cuatro ventanales cerrados por arcos de medio punto muy peraltados. La fachada de remata en línea recta con un frontón triangular retrasado. Recorre el perímetro exterior de la iglesia un zócalo de canto rodado de dos metros de altura, sobre el que se apoya el muro de ladrillo visto.
Desde los primeros años del siglo XX las fiestas de San Cristóbal tuvieron mucho éxito con verbenas en la alameda del campo de la feria, misa solemne y procesión por las calles del pueblo. Por la tarde se realizaban meriendas en el Soto de El Lago, y la banda municipal de Villafranca simultaneaba los repertorios de baile, desde el chotis castizo a los bailes más modernos como el Foxtrot y el Charlestón. También para celebrar el santo, se hizo una suelta de vaquillas, en el coso temporal del Campo la Feria, con poca participación, y después al patio del colegio nuevo. Toral de los Vados, ha entrado en la historia de la Semana Santa berciana con la Cofradía Jesús Nazareno, con pasos de gran belleza como la Dolorosa, o el Crucificado.
Mª Antonia Gancedo López
Categorías:Cosas de la Iglesia


















fe%20%5BResolucion%20de%20Escritorio%5D.jpg?psid=1)




Comentarios recientes