Entrevistas y Test

MATILDE FRANCO CANEDO

ENTREVISTAMOS A2

MatildeMATILDE FRANCO CANEDO

“Hay una manera de evocar el pasado que potencia la libertad, y otra, que la colapsa. Es la diferencia entre el victimismo y el recuerdo de las víctimas. Aquél llora a los suyos para actualizar el duelo y éste recuerda el dolor pasado para que no se repita”.

(Reyes Mata)

-Matilde Franco Canedo nació en Toral de los Vados a principios de los años 20. Es la más joven de una familia de nueve hermanos, y la última con vida.Familia Petra Canedo y Bernardo Franco.

En la posguerra actuó como “enlace” del “maquis” Abel Ares Pérez, del que más tarde fue su esposa.

-La señora Matilde, a sus 83 años, es una mujer encantadora y con una memoria envidiable. No nos puso impedimento alguno a que le hiciésemos la entrevista, más bien todo lo contrario.

En vez de bombardearla a preguntas, preferimos que fuese ella quien nos contase lo que consideraba más interesante de su vida.

Nací en una familia de jornaleros, y aunque éramos humildes, mi niñez transcurrió feliz y sin preocupaciones.

Pero en 1936, todo cambia. Yo tenía 16 años cuando estalla la Guerra Civil. Dos de mis hermanos estaban con los nacionales y otros dos, uno en el frente de Asturias y el otro lo teníamos escondido en casa. Los Falangistas lo sospechaban y nos molestaban cada poco. Una de las veces, en represalia por no hablar, nos quisieron cortar el pelo al cero y darnos a tomar aceite de ricino a mi hermana y a mí. Finalmente nos libramos, pero a cambio tuvimos en Paris que hacer una camisa y unas medias para cada uno de los falangistas pero siguieron las represalias. Al poco tiempo nos llevaron a la cárcel de Ponferrada a mi padre, mi madre, a dos hermanos y a mí. Estuvimos 48 días. Desde allí fuimos desterrados a Salamanca, nos tuvieron un día en la cárcel y después nos trasladaron a Ciudad Rodrigo, donde permanecimos nueve meses.

Vivíamos en una casa-cuartel que estaba en ruinas. En Ciudad Rodrigo coincidimos con otra familia de Toral, también desterrada.

Mis dos hermanos y mi padre encontraron trabajo y así pudimos sobrevivir. El trato con la gente no fue muy malo, pero a mí me marcó mucho el que nos señalasen por la calle como “los desterraos”.

En 1939 volvemos a Toral. Yo no tenía ideas políticas de ninguna clase pero a raíz de las injusticias que me tocó vivir, empecé a concienciarme y simpatizar con la causa republicana.

Mi cuñado Luis (marido de mi hermana Refugios) era el enlace de Abel. Por amistad que tenía mi familia con éste, la mayoría de las veces mi casa era el punto de encuentro de éstos.

Matilde en Paris En aquella época aunque yo no era aún “enlace”, sí que ayudaba a mi cuñado, pero sin estar muy involucrada. Aunque mi familia no lo sabía (solo mi cuñado) Abel y yo ya estábamos enamorados.

En 1942, detuvieron a Luis y lo encarcelaron. Cuando murió, yo tomé el relevo y me convertí en “enlace” de los “maquis”. Mi tarea era comprarles comida, ropa, medicamentos, etc.…., pasarles información, y todo sin levantar sospechas.

En 1948, Abel llevaba 12 años con las guerrillas en el monte, las cosas cada vez estaban peor. Había que tomar decisiones. Entregarse significaba la tortura y la muerte. Seguir en el monte era también y a corto plazo una muerte segura. Lo mejor era intentar la huida a Francia.

Abel le dice a mi padre que somos novios y le pide permiso para que viaje con él. Mi cuñada Donina y yo fuimos a Valladolid y Bilbao a buscar los salvoconductos (falsos) para Abel y su compañero Ramón. Para mí lo saqué en Villafranca y le dije a la Guardia Civil que era para ir de vacaciones a Ciudad Rodrigo y no levanté sospechas.

Preparo todo para el viaje. La ropa nos la hace el sastre José Ramón (Muñequito). Y el día 7 de diciembre cojo un taxi en la plaza de la estación, me voy de vacaciones y nadie sospecha nada. Por encima de Cosmos cogimos a Abel y Ramón. El destino era Oviedo. En el trayecto nos pararon un par de veces, nos pidieron los papeles y nos preguntan que adónde vamos. De boda, les dijimos. ¡Buen viaje tengan ustedes!… Gracias.

En Oviedo estuvimos 2 días en la fonda “la Palomera”. De allí pasamos a Bilbao, y el 13 de diciembre, después de dos noches caminando por la nieve (de día nos refugiábamos en cabañas) con dos guías, cruzamos la frontera.

Ya en Francia, respiramos en libertad. Pasamos cuatro días en Bayona  y después nos dirigimos a París.

Tuvimos que esperar tres años para casarnos civilmente en el consulado de España. En Francia trabajábamos los dos y pudimos vivir bien y felices.

Pasé 52 años de mi vida en un país extranjero. Lo que peor llevé fue la separación de mis padres, que nunca más volví a ver.

Después de morir Franco, volvimos de vacaciones a España. Cuando mi marido enfermó, quiso morir en su tierra y regresamos definitivamente.

Fueron tiempos muy difíciles pero fui muy feliz al lado de Abel y, por él, sin dudarlo, volvería a repetirlo todo.

Agradecemos a la Sra. Matilde, de todo corazón, el tiempo que nos dedicó y las confidencias que nos hizo.

P1230259 [320x200]elena-d [320x200] [320x200]

Entrevista realizada por Rosi, Marisa y Elena  para la revista Nº4 de La Raíña del año 2003

——————————————

dw Extracto del libro El monte o la muerte, (Santiago Macías)

Matilde Franco Canedo

Otro de los principales dirigentes de la Federación de Guerrillas de León-Galicia, Abel Ares, protagonizó una fuga digna de un guión de cine: su compañera, Matilde Franco Canedo, recuerda los pormenores de la salida de España de la pareja, a la que acompañaba otro ilustre, Amadeo Ramón Valledor, leonés del pueblo de Peranzanes:

«En 1948 la consigna era salir de España. A mediados de año ya habíamos recibido una carta en la que nos informaban de un viaje que iban a hacer a Francia, pero cuando llegó a nuestras manos ya era demasiado tarde. Al poco tiempo nos enviaron otra informando de un joven, hijo de un guerrillero, que estaba haciendo el servicio militar en Valladolid. Una hermana de Abel fue a verle y éste le proporcionó las señas de un enlace de Bilbao que podría ayudarnos a cruzar la frontera. Al regresar, mi cuñada y yo nos dirigimos a Bilbao para conocerle y empezar a preparar todos los papeles necesarios. Todavía guardo la documentación falsa en la que aparece Abel con el nombre de un ciudadano coruñés llamado Pedro Pichel Espina. Se la había conseguido un compañero de la Federación, Manuel Gutiérrez Abella.

»El enlace nos dijo que la mejor ruta para salir era al revés de lo habitual, o sea, dirección Lugo. El 7 de diciembre de 1948 cogí un taxi en las cercanías de la estación de ferrocarril de Toral de los Vados. Luego, un poco más allá, subirían Abel y Amadeo. Solo habíamos andado unos kilómetros y al llegar a la altura de Villafranca del Bierzo nos llevaríamos el primer susto. Una enorme cantidad de guardias civiles se encontraba allí porque iban a dar una batida contra los guerrilleros que quedaban por los montes de la zona. Pasamos con el taxi al lado de ellos pero ninguno nos reconoció. Más adelante, casi a punto de llegar a la carretera que va hacia Vega de Espinareda, cuatro guardias civiles nos dieron el alto. Después de enseñarles la documentación, nos preguntaron a dónde nos dirigíamos. Les dijimos que íbamos a una boda y se lo creyeron. Luego, nos dejaron seguir. Por suerte no reconocieron ni a Abel ni a Amadeo, a pesar de que éste era nacido en el valle de Fornela, muy cerca de Vega de Espinareda.

»Por aquella carretera llegamos a Lugo capital y desde allí a Oviedo, donde nos alojamos en un hotel que se llama La Paloma. Allí el susto sería mayor todavía: en el mismo hotel encontramos a un teniente que yo conocía. Al verlo nos escondimos rápidamente y eso facilitó que no nos viese. Con el miedo todavía en el cuerpo decidimos no bajar de la habitación para nada. Para poder comer sin salir del cuarto fingí estar enferma y así nos subieron la comida.

»Después de dos días salimos en dirección a Bilbao, donde gracias al enlace con el que habíamos contactado la hermana de Abel y yo en el anterior viaje, nos tenían preparada una casa de confianza. Después de descansar nos acercamos algo más al punto convenido.

»La salida al extranjero la teníamos prevista en barca hasta una ciudad del sur de Francia que se llama Bayona, pero tuvimos que cambiar los planes porque se puso mal la mar. Después de meditarlo, decidimos hacerlo monte a través con la ayuda de dos enlaces que nos guiarían en una zona desconocida. Pasamos toda la noche caminando sin parar. Luego, descansamos un día entero en un caserío conocido por los dos que nos acompañaban.

»Ya repuestos, al día siguiente nos pusimos otra vez en marcha. Después de atravesar valles y montañas, llegamos a la altura de una carretera, y cuando nos disponíamos a cruzarla, la Guardia Civil nos echó el alto. Sin pensarlo, emprendimos la fuga sin un rumbo fijo. Recuerdo que, como yo corría menos, le decía todo el tiempo a Abel que me soltara para que él pudiera ponerse a salvo. Después de un buen rato corriendo pudimos alcanzar una zona con muchos árboles, ideal para despistar a los guardias. Lo conseguimos.

»Gracias a los dos enlaces que venían con nosotros sabíamos que Francia estaba sólo a una hora de camino. Después de descansar un momento en una choza que encontramos, emprendimos rumbo otra vez hasta llegar a la altura del muro que separa Francia y España. ¡Éramos libres!

»A pesar de las penurias que pasamos en los primeros años en Francia, la alegría más grande de mi vida era saber que Abel estaba libre. Tres años después, el 17 de julio de 1951, nos casamos.

»Estoy orgullosa de aquel hombre, y si volviese a nacer volvería a hacer lo que hice entonces: ayudar a salvar la vida a dos condenados a muerte por Franco.»[1]

[1] Entrevista con Matilde Franco Canedo, Toral de los Vados (León) 22 de octubre de 2001.

22/11/2007 — AF2

Santiago Macías y su libro El monte o la muerte

www.santiagomacias.bitacoras.com

Categorías:Entrevistas y Test

3 respuestas »

  1. Es la historia de toda una apasionante vida,llena de valor y valores por todos sus costados… Quien no mataria porque alguien le quisiera asi??? quiza el valor saca lomejor d las personas y la gente ya carezemos del… Se pone la piel de gallina viendo tanta pasion y entrega de una vida plena de amor y valor.

Deja un comentario