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Tierras raras, raras tierras – Gustavo

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Tierras raras - raras tierras Tierras raras,raras tierras

Hemos constatado, que a lo largo de los milenios, muchas de las formas de energía han sido utilizadas por las especies que han habitado y habitan nuestro planeta. Ya fuese por el uso de la fuerza, por la utilización del fuego o actualmente por el uso de las energías atómicas, como son la electricidad en cualquiera de sus formas. Cualquiera de los antiguos usos de la energía como avance evolutivo, nunca llevaron al planeta a un caos como al que nos enfrentamos con el uso de las potencias eléctricas que hoy necesitamos para la sostenibilidad de nuestra tecnología, de la cual dependemos totalmente. Para la creación de energía eléctrica, como todos sabemos, los formatos actuales de explotación son minerales, como el carbón, materiales radioactivos y combustibles fósiles, gas y petróleo. La humanidad se enfrenta, en un espacio de tiempo, relativamente corto, a un agotamiento total de nuestros recursos, como ya sabemos, por eso el concepto utópico de encontrar energías alternativas no contaminantes e inagotables, como son el sol, el viento, mareas y la fusión nuclear son aun energías lejanas. Cualquiera de estas energías solo están, actualmente, en proceso de desarrollo, o en proyecto teórico, lo cual, nos deja muy poco margen de actuación en lo que se refiere a la búsqueda de una solución rápida y sin ser demasiado tarde. Actualmente, la tecnología ha empezado a utilizar materiales que hasta ahora no tenían un uso masivo en nuestros sistemas de producción, por eso del concepto del que vamos a hablar, carecía de importancia.

Hace una década, empezó a tomar forma el término de «tierras raras«. Son esos 15 elementos de la tabla periódica, de los cuales las cantidades disponibles en nuestro planeta son escasas o casi inexistentes. Todas ellas, sin excepción, se empiezan a usar en las energías renovables. Como concepto no surgiere ningún problema a priori, pero cuando disponemos de datos empezamos a tener ciertas preguntas que seguramente tienen duras respuestas. El concepto de tierras raras empieza a causar alguna inquietud cuando descubrimos que en el mundo se extraen sólo 40.000 toneladas anuales. Pero para producir esa cantidad de material, es necesario remover, 10 billones de toneladas de tierra. La diferencia de cifras es estratosférica y aún es más cuando lo llevamos a un escenario real, en donde nos encontramos que en un volumen aproximado de 2 canteras de las mismas dimensiones que la que compone Cementos Cosmos en Toral de los Vados, solo se extraerían 250 kilos de estos elementos llamados tierras raras. Añadiendo a esto que solo se encuentran, tierras raras, en ciertos sitios del planeta. Hoy en día el 90% de estos elementos provienen de China, donde no existen normativas de explotación y disponen de yacimientos inmensos para su extracción. El otro 10% se lo reparten EE.UU, Chile, Argentina y Rusia. Como introducción, para entender las diferencias de lo que se produce, en comparación, a lo que se remueve, está claro. Pero qué pasa cuando lo llevamos a un terreno en que todos entenderemos estas cifras?

Nos centraremos en este artículo, en la fabricación de los llamados coches híbridos o eléctricos. Y para llevarlo a efectos prácticos, nos centraremos en una máquina actual llamada Toyota Prius. Este vehículo está compuesto entre otros muchos componentes por cuatro elementos raros. Neodimio, terbio, litio, y lantano. El neodimio es un súper-imán, el cual es usado como componente en los motores eléctricos de dichos vehículos. En este modelo se emplea una media de, entre 9 y 14 kilos, de este material, el cual varía dependiendo de la potencia del vehículo. El litio, como todos sabemos, forma parte de las baterías, aunque es un recurso más abundante, por otra parte, es un elemento súper contaminante.

Imaginemos extraer un área de 10 kilómetros x 5 kilómetros x 1 metro de profundidad para producir una sola unidad de este modelo de vehículo, espectacular verdad? Eso es sin añadir pinturas, barnices, componentes de acero, gomas, plásticos, tejidos, y polímeros necesarios para su fabricación. Y todo esto, sin haber eliminado los aceites sintéticos empleados para la lubrificación de los sistemas de tracción mecánicos.

La pregunta que nos tenemos que hacer, llegados a estas cifras es, como podremos crear un sistema de reciclaje 10 veces más eficaz que el sistema de fabricación, para que estas tierras raras, una vez utilizadas vuelvan a la cadena de producción, y así constantemente como pequeña solución en el tiempo, puesto que llegará el momento que agotemos estos elementos y nuestra civilización seguirá creciendo.

Como paradigma de esta situación nos empezamos a preguntar si deberíamos utilizar estos elementos para fabricar tecnologías nuevas o para agotarlos en el uso de máquinas, las cuales no nos producen ningún beneficio a priori. Sin posibilidad de encontrar más recursos de combustibles fósiles, de aprovechar solo un 10% de los rayos solares que colisionan con nuestro planeta, de no tener vientos constantes, de no ser capaces de controlar las energías nucleares, ni sus residuos, con un calentamiento progresivo de nuestro planeta a escalas, antaño inimaginables, el panorama energético de esta civilización humana es desolador desde cualquier punto de vista, real y factible. Los intereses capitales, las economías basadas en las grandes corporaciones y las constantes amenazas de guerras entre nosotros, determinan que la extracción de estos elementos fijarán nuestra preocupación en la próxima década y marcarán los momentos más importantes que ha vivido nuestra civilización. Necesitamos optimizar nuestros recursos al máximo y ya!, y entender que las materias primas son de todos y en cualquier sitio del planeta en donde se encuentren.

Personalmente, creo, que cuando estos recursos se agoten ocurrirán dos cosas; el ser humano se dará cuenta que ha perdido su propio respeto por la madre tierra y que nuestra próxima guerra volverá ser con palos y piedras. Peor aún, solo piedras…..la madera será un recuerdo del pasado.

Gustavo del Valle García

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5 respuestas »

  1. Uf! sobre el debate sobre los recursos naturales, si se están agotando y tal, ya escribieron Aristóteles, Malthus, Marx, Engels y todos esos, ahora al meter el concepto de reservas, y ser éstas cada vez más profundas de alcanzar, intervienen factores económicos como el precio o el índice de vida de un recurso ( cantidad de reservas conocidas/producción al ritmo actual).Es una ecuación difícil, porque han de entrar en el modelo los movimientos y concentración de la población, movimientos y concentración de capitales ( nefasto), cámbio climático que cambiaría la facilidad o dificultad de obtener resursos: pensemos en todo el gas que contiene el subsuelo de Siberia, o en las grandes reservas de hidrocarburos que existen bajo el Ärtico, que pasarían a disponibles económicamente en relación directa con el calentamiento global… Lo peor para la disponibilidad de los recursos y su explotación racional para que lleguen en justicicia a todos los habitantes del planeta, es la concentración del poder económico cada vez en menos manos. Lo estamos viviendo… y a un ritmo más acelerado que el cámbio climático. Lo que es aún peor para la supervivencia será la falta de agua en muchas regiones, el cámbio de los regímenes climáticos, el aumento del nivel del mar… En definitiva unas condiciones de supervivencia muy cambiantes, para cualquier especie, incluido el hombre.

    • Sin hablar de la insostenible eólica y la solar, no somos capaces de frenar la diferencia entre producción y prima, Por Dios!!! es que estamos dormidos. Nos mantienen como grandes manadas, en estado vegetativo y consumiendo sin parar con el solo objetivo de vivir olvidando el futuro que nos espera.

  2. Hay que dar una oportunidad al hombre. Aunque es capaz de deslocalizar muchísimas cosas, desde la lluvia, hasta elementos desde la tierra a la atmósfera, dinero de allá para aquí y ecosistemas de aquí para allí, globaliza y mata economías… aún hay cosas que no puede deslocalizar, y no me refiero cosas como por ejemplo los terremotos y los volcanes, que no los pueden privatizar, sino a las voluntades firmes de las sociedades informadas cuando éstas se empeñan en investigar en contra de las corrientes neoliberales.
    ¿Qué pasa con el resto, con el 90% de la radiación solar?, ¿ por qué se ocultan las tecnologías del hidrógeno?, ¿ y las comunicaciones a través de los fotones?, ¿ no será porque la ni la radiación solar, ni la fuente del hidrógeno ni la luz se pueden privatizar?
    Salud!

    • Por supuesto, está todo orquestado….pero en interes de quien? y para cuantos. Es necesario llegar a la hambruna y a las guerras por los recursos?, creo que no podremos solucionarlo sin llegar a puntos criticos en nuestra civilización. Creo que no deberiamos dejar que tomase tanta importancia la palabra «esperanza», sería peligroso.

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