Carta abierta...

Cuando las cuentas no salen…RAFAEL VALLE PÉREZ

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Carta Abierta de…RAFAEL VALLE PÉREZ

Cuando las cuentas no salen…

Siempre había oído decir “a estos precios no compensa seguir trabajando las viñas”, pero pasaban los años y no sé si por vergüenza, amor-odio a las tierras, o por una mezcla de ambos sentimientos, toda la cosecha era recogida incluso a riesgo de malvenderla o sin precio, con la vana esperanza de que los dos de siempre te diesen 4 perras por ella al año siguiente, cuando le llevases la siguiente cosecha.

Había años, que algún leiro que otro de uva blanca quedaba sin recoger, porque el precio y la calidad no compensaban el trabajo de vendimiarla, pero este año me ha llamado la atención que ya no han sido unas pocas. Paseando por el pueblo de Parandones, sin salirse de la carretera principal, ya se pueden ver viñas de mencía sin recoger, sin ser un hecho aislado, me consta que por la zona de las Chas, también ha quedado mucho blanco en las cepas.

La de la foto, también es en Parandones, una viña que se ve bien trabajada durante el año y sin la uva podrida a pesar de haber pasado más de un mes desde la vendimia.

Es una pena! para todos menos para los cazadores, que entre tiro y tiro pueden tomar unos vagos, pero desde otro punto de vista la decisión no carece de lógica. Si durante el año has podado, has abonado, te has peleado con los conejos, has echado herbicida y le has dado las manos de sulfato correspondientes, conjuntamente con gastos de gasoil y mano de obra, verás que para que el precio sea rentable y puedas pagar otros gastos como el autónomo y los seguros sociales de los obreros, el kilo de uva no puede estar entre 20 y 40 céntimos de €.

Cuándo los precios no compensan los gastos de la recogida de una viña sana como esta la decisión está tomada, mejor no seguir perdiendo dinero.

En fin… las cuentas no salen.

RAFAEL VALLE PÉREZ

Carta Abierta de…RAFAEL VALLE PÉREZ

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1 respuesta »

  1. Competitividad, la palabra «mágica» con la que a alguna gente se le llena la boca, sin tener en cuenta que el precio del producto final no es el precio del vino, sino el de un producto financiero que se lleva todas las plusvalías del trabajo y las inversiones que con esfuerzo han realizado empresarios, empleados, autónomos… O eso o el abandono de las actividades, sean viñas, u otros negocios porque representan un futuro sustancioso para «los mercados», que son los que al fin y al cabo marcan la «competitividad» pasando de la economía real. Ya es preferente la comercialización de cereales tratados con determinados fertilizantes, ya empieza una forma de privatización (coste/abono) de la lluvia caída ( o no) sobre las cosechas en forma de seguros, exportaciones / importaciones de agua ( en forma de cereales, por ejemplo)… ¿Qué no inventarán más?
    Salud.

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