Cerezales

LA PASIÓN SEGÚN JESÚS- Cerezales Nº1

fernando ce
LA PASIÓN SEGÚN JESÚS

LA PASIÓN SEGÚN JESÚS

¿Por qué cargo con esta cruz ?¿por qué tengo que pasar por todo esto? A algún imbécil se le ha ocurrido decir que soy el rey de los judíos; como eso de llamarme Jesucristo, el hijo de Dios, ¡nada menos! Ya mi padre fue el hazmerreír de Belén con la historia esa del «espíritu santo», y encima aparecen tres tipos al día siguiente con regalos, menos el negro, cualquiera pudo ser mi padre…

Supongo que Pilatos prefiere matarme como a un profeta que difunde una religión prohibida, que como activista resistente a la ocupación romana que soy, me convertiría en mártir, modelo a seguir por mis compatriotas. Lo dicho, prefiere que muera como profeta que está en contra de la violencia; ayer en su palacio, si no fuera por los grilletes le hubiera golpeado con mi pacifismo hasta hacerle vomitar los últimos diez desayunos.

Los cabrones de mis compañeros, o han huido o han aceptado sobornos para ir diciendo por ahí que no deseo venganza ni rebelión alguna, y los Sumos Sacerdotes tienen miedo a mi discurso que habla de igualdad entre los pueblos y razas además de la repartición de las riquezas… seguro que se sacaran de la manga alguna religión que se gaste el dinero en grandes templos en vez de en comida para los necesitados, se jerarquizaran para coartar la libertad de pensamiento, inventaran guerras con otras religiones para autoafirmarse, incluso pensaran en un ídolo ante el que reclinarse y hacer que todos se arrodillen ante él, mientras se ríen para sus adentros.

¿Me pregunto cuál será?… Yo, ahora moriré, me crucificaran estos genocidas y saqueadores, romanos siempre habrá aunque se llamen de otra forma, pues la codicia sobrevive y se perfecciona con el paso de las generaciones. Los humanos no tenemos remedio, tiene más poder un necio con una espada que cinco hombres en posesión de la verdad.

Yo… yo solo soy un zelote, el único pecado que he cometido fue luchar por mi tierra, y cuando los cuervos aun no me hayan sacado los ojos en la cruz, nadie ya recordará mi nombre… soy Jesús, el hijo de un carpintero.

Fernando Cerezales Fernández 

Categorías:Cerezales, Colaboradores

3 respuestas »

  1. Caray con el cuento…se puede decir mas alto pero no mas claro!estupendo cuento para reflexionar!
    Fernando espero que nos sigas deleitando con tus cuentos!
    Un abrazo
    Maria José

  2. No sé muy bien cómo decir todo lo que pienso sin que alguien se pueda sentir ofendido. Con lo que le voy a decir a continuación solo pretendo que reflexionen un poco acerca de su visión de lo que es “correcto”o “ incorrecto “. Quede claro, yo no creo en la existencia de ningún ser superior que nos haya creado. No es una moda, ni una cabezonería, es sencillamente un sentimiento, una idea que me convence por encima de cualquier otra, la simple aplicación de la lógica y la ciencia. Obviamente, si yo no creo en ningún dios, me parece que lo único que puedo hacer es educar a mi descendencia en una visión del mundo en la que no adore a algo que, bajo mi punto de vista, no existe (en realidad creo que no deberían “adorar” nada ni a nadie, pienso que eso acabaría haciéndoles perder la objetividad y la capacidad de crítica). Yo nunca he hablado de religión, ni para bien ni para mal y menos a los niños (tampoco creo que a ellos les despertase ningún interés a esa edad; aún no es tiempo de plantearle preguntas existencialistas). ¿Qué necesidad tienen los niños de emprender esta cruzada de algo que ellos aún no alcanzan a entender?. No podemos explicarle algo para lo que ellos aún no están preparados para comprenderlo y tampoco debemos adoctrinarlos, sería como pretender enseñarles a sumar sin conocer los números. Me llama poderosamente la atención uno de los comentarios que se hacen para adoctrinar a los niños en la religión, se aducen que enseñan valores como la amistad, la justicia,… Y esto me lleva a hacer pensar y hacerme la pregunta si por el hecho de ser no creyentes ¿ no tenemos valores?. Lo único que debemos pretender enseñar a los niños como ley máxima, que tienen que respetar a los demás para caminar por la vida : No actúes con los demás como no te gustaría que actuasen contigo y si no recuerdo mal algo parecido se puede leer en los evangelios: Como queréis que os traten los hombres, tratadlos vosotros a ellos (Lc 6,31).
    A ningún creyente, de la religión que fuese, le hubiera gustado que hubieran convencido a un niño de que su dios no existe. Este es uno de los motivos por los que no me gustan las religiones en general. El tener fe ciega en algo, acaba muchas veces por pretender hacer creer a las personas que están en posesión total de la única verdad y se convierten en una especie de justicieros-salvadores que terminan por actuar justo como proclamaban que no se debía hacer los que iniciaron esta corriente de pensamiento y acaban siendo “soldados”de encarnizadas luchas de poder que hemos observado y seguimos observando a lo largo de la historia, veamos las reyertas que han originado las religiones
     No soy creyente, pero respeto profundamente a los que lo son.
     Sinceramente, muchos de los que no creemos respetamos más la máxima anteriormente citada, que muchos creyentes. Sin embargo, tenemos que encajar que nos llamen intolerantes y radicales por no ser creyentes y por actuar consecuentemente con nuestra ideas. Y tenemos que “poner la otra mejilla” cuando no respetan nuestra forma de pensar ni de educar a nuestros jóvenes para no crear más conflictos que los estrictamente necesarios.
    Pienso que el mundo iría mucho mejor si nos dedicásemos más a vivir cada día preocupándonos por cosas más “terrenales” como aceptar que no todos pensamos igual, que todos somos iguales anta la ley y que lo único importante es no perjudicar ni herir a tu padres/ vecinos/prójimos/amigos/hermanos/inmigrantes…
    No creo que ningún dios del universo pueda reprobar que alguien actúe bien simplemente porque cree en el hombre y no en un ser celestial.
     

Deja un comentario