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Enrique, el último en fumar “legal” en el Avenida

Enrique, el último en fumar "legal" en el Avenida

Enrique Canedo Fernández, pasara a la historia del Bar Avenida de Toral de los Vados, por ser último cliente en fumar sin incumplir la Ley Antitabaco, que prohíbe fumar en lugares públicos cerrados, la cual entró hoy día 2 Enero de 2011 en vigor. Enrique también se ha propuesto en estos próximos días, una vez que acabe con los cigarros que tiene por casa, dejar definitivamente de fumar.

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14 respuestas »

  1. Los “ leprosos del siglo XXI “
    Aún habiendo un 70% de no fumadores (dudo mucho de esta estadística), recientemente he visitado varias veces el complejo hospitalario de León y he pasado a tomar un café por la resplandeciente y nueva cafetería, con los correspondientes habitáculos de fumadores y no fumadores muy bien definidos. Triplica en capacidad la zona de no fumadores a la de fumadores y un hecho curioso me ha llamado la atención cada vez que he ido, en la zona de no fumadores me encontré tres o cuatro personas y la zona de fumadores completamente llena haciendo la gente cola para poder tomar un café. Voy a ser bien pensado y creer que he tenido mala suerte y esos días y a las distintas horas que yo iba se concentraban todos los fumadores en el hospital.
    Pienso que esta ley va a afectar muchísimo a la hostelería, no sé si los fumadores consumen más en bares y restaurantes que los no fumadores, lo que si sé es que hay una dicotomía copa-cigarro, café-cigarro con los amigos que disfrutan tanto los fumadores. Yo siendo no fumador y mi pareja fumadora, voy a dejar de consumir con la entrada en vigor de la nueva Ley y me tomaré el café en casa como imagino que harán tantos otros.
    Es posible que se vaya a pique la mitad de la industria hostelera del país y alguien podrá decir, es posible, con buen criterio, que la cantidad de locales es completamente desproporcionada a la población y nivel adquisitivo del consumidor medio, pero sigo creyendo que la gran la demanda,por desgracia, la mantienen los fumadores.

    Feliz Año 2011 para todos incluidos los “ leprosos del siglo XXI “

  2. Pobres fumadores, vuestra vida va a ser a partir de hoy comparable con la de los leprosos de tiempos pasados.
    La vida de los leprosos en tiempos muy lejanos fue de sufrimiento y horror.
    Los preceptos ( Ley Antitabaco) eran categóricos en cuanto al aislamiento y la segregación de los enfermos con lepra ( fumadores). Se llevaba a los dolientes enfermos de lepra ( fumadores ) a los límites de las ciudades, para que vivieran alejados de los núcleos urbanos,los leprosos( fumadores) solos y desamparados, debían caminar hacia el campo abierto y asentar su morada en cuevas alejados de todas aquellas personas que no habían sido castigadas con la lepra ( vicio del tabaco). Allí vivirían y morirían, con suerte acompañados de sus parejas (si es que éstas no les abandonaban), y nunca más podrían presentarse en lugares públicos. Tenían prohibida la entrada a los mercados ( supermercados), o a cualquier reunión de personas( discotecas y hoteles), lavar sus manos o su ropa en cualquier arroyo, salir de su casa sin usar su traje de leproso( estigma de fumador), tocar con las manos las cosas que quisieran comprar, entrar en tabernas en busca de vino( bares ), tener relaciones sexuales excepto con su propia pareja, conversar con personas en los caminos a menos que se encontraran alejados de ellas( usar mascarillas), tocar las cuerdas y postes de los puentes a menos que se colocara unos guantes( fumar con ellos), acercarse a los niños y jóvenes, beber en fuentes propias que no fueran aquellas de los leprosos( fumadores),caminar en la misma dirección que el viento por los caminos. Además, se les ordenaba que cuando muriesen debían hacerse enterrar en sus propias casas(incineración a todos los fumadores).
    Tuvieron que pasar más quinientos años para que por fin se revelara el misterio de la enfermedad leprosa( tabaquismo) y otros cincuenta más para que dejara de ser incurable( dejar de fumar), aviso para navegantes fumadores.

    Saludos, “leprosos (fumadores) del siglo XXI”.

  3. Pues nada, a fumar a los espectáculos masivos: a los campos de futbol, a las corridas de toros y así, que con el Bernabeu, Camp Nou o La Maestranza no se atreven!

  4. Coincido con Amparo completamente. No es la primera vez que abro la puerta de un bar y al notar el tremendo humo que había dentro, he dado la vuelta y me he marchado.

    Más que en los bares, me molestaba el humo en los restaurantes. «Disfrutar» del olor de un puro o un cigarrillo mientras como hace que no pueda distinguir un solomillo a la pimienta de una hamburguesa con queso.

    «Es que después de comer, nada como fumar», me dijeron una vez. Estupendo, vayan a fumar a un sitio donde su libertad para hacerlo no acabe con la mía para disfrutar de la comida que también he pagado.

    Supongamos que estoy en ese mismo restaurante. Como soy así de «majo» y apelando a la tolerancia de los otros comensales, me tiro un pedo. Un cuesco tremendo y asqueroso que provoca náuseas a medio comedor.

    A quien me llame guarro o me mire con cara de asco, le acusaré de intolerante y de tratarme como a un apestado. Si no les gusta la «lubina a la merde», no vayan a los restaurantes. Eso fue lo que una vez me dijeron con respecto al humo del tabaco.

    • Si en la puerta del supuesto restaurante hubiera un letrero indicando que en él los comensales podían perder gases por el ano, existiría la opción de entrar o no en función de los gustos no sólo degustativos sino también olfativos de los convidados.
      Nadie le iba a obligar a entrar en él si no fuese esa su determinación.
      Hágase extensivo el ejemplo a las playas nudistas, su asistencia es voluntaria.

      Salud.

      • Me parece fantástico que cada cual se drogue como mejor le parezca, siempre que no afecte a los demás.

        Siguiendo sus tesis propongo permitir a los heroinómanos drogarse en los bares, restaurantes, hospitales, parques infantiles y andenes de tren. Eso sí, poniendo un cartel en la entrada y obligando al resto de visitantes a inyectarse cada vez que algún toxicómano lo haga.

        Si a alguien le sentara mal la heroína antes de subir al tren, podría ir en su coche o andando con total libertad.

        El ejemplo de las playas nudistas no es aplicable. Las mismas son minoritarias en relación al total de ellas y no ocurría así con los bares en los que estaba permitido fumar.

        Hoy he ido a comer y ¡sorpresa! El restaurante estaba lleno de gente como siempre: comiendo su menú del día y tomando cafés y cervezas en la barra.

  5. La diferencia está en dos conceptos , mientras un cartel » existiría la opción de entrar o no en función de tus gustos», el otro cartel » obligando al resto de los vistantes a inyectarse «.
    Ahí está la gran diferencia, entre elegir lo que tu quieras o que te obliguen .
    ¿Qué argumento racional existe para fundamentar la prohibición de bares y restaurantes exclusivos para fumadores?.
    Cuando se permite fumar en campos de futbol, plazas de toros y espacios abiertos.

    Saludos.

  6. ‘La diferencia está en dos conceptos , mientras un cartel ” existiría la opción de entrar o no en función de tus gustos”, el otro cartel ” obligando al resto de los vistantes a
    «inyectarse».’

    Ahí está el problema: el humo del cigarrillo es un maleducado que en lugar de quedarse junto a su propietario, se expande por todo el bar y entra por narices y bocas ajenas sin pedir permiso. Cuando alguien fuma, obliga a fumar a los que le rodean.

    «¿Qué argumento racional existe para fundamentar la prohibición de bares y restaurantes exclusivos para fumadores?.»

    Los dueños de dichos establecimientos se vieron obligados a permitir fumar para no ser los únicos que lo prohibían.

    «Cuando se permite fumar en campos de futbol, plazas de toros y espacios abiertos.»
    La concentración de partículas de humo, con el mismo número de fumadores por metro cuadrado, será bastante menor en un espacio ventilado que en uno cerrado.

    • No soy fumador y me molesta el humo , pero si la gente quiere reunirse en locales para fumar , alla ellos y su salud , yo no iré como no he ido antes de la implantación de la Ley.

      Saludos.

      • La Ley tiene un ámbito de actuación que no se limita a los bares y restaurantes. El que utiliza el transporte público para ir al trabajo no lo hace por vicio.

  7. Ya se empieza a ver mucho por la tele que la cosa está forzando a los hosteleros a pagar licencia de terraza todo el año, pagar sombrillas elegantes, sillas, sillones y mesas de teka, distribuir unas mantas de diseño a los clientes, pagar un montón de butano, comprar estufas de 200€ ( YA VAN MILES en una semana) y el interior del local CASI VACÍO. Ah! y contratar luz para el exterior, que si contaminación lumínica luego, y no se qué y no se cuantos.

    Y ojo cuidado, esto no lo hacen por hacer gracia. Se trata de la supervivencia del negocio. Volvemos a lo insustancial de «spanish is different», pero con más vida, más horas de luz, muchísimas menos perras, y mejor tiempo que en resto de Europa.

    Más gelipollez me parecen los retrúrcanos de la Ley como prohibir fumar en la parada del autobús si hay cola o debajo de la marquesina, y no en los palcos cubieros de un campo de futbol o una plaza de toros, ¡y no digamos en las plazas con cubierta telescópica!, que al ser invertida hacia el centro donde está el respiradero, el montón de humo de Montecristo que se junta es una verdadera delicia.

    Solución: bares y restaurantes debajo de toldos. Florentino y compañía, que respiren agusto.

    ¡Olé, España!

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