Colaboradores

ALGO SOBRE EL EXILIO DE MI SOLEDAD – 8 Perucho

 

ALGO SOBRE EL EXILIO DE MI SOLEDAD

Más o menos hace 17 años que empezó mi particular exploración sobre la vida y no me considero nada, solo un observador atento de mi mismo y de lo que me rodea, que con el tiempo he hallado la manera de escribir lo que siento y nada mas.

Sobre 1993 empezó la lectura de mis sentimientos y de todo aquello que me rodeaba. Contando yo 16 años la edad por excelencia de la máxima tontería, que sientes que te comes el mundo, pues a mi me tenia una sorpresa reservada. De la noche a la mañana, perdí todo, cayendo en la más terrible de las ignorancias, desconocer todo aquello que sentía y me sucedía cayendo día a día en el más terrible de los vacíos. Creo que el medico le puso nombre “Ansiedad y Nervios”, ja ja ja, yo creo que fue mucho mas y mucho menos. Me sentía tan aterrado, cohibido y desamparado que no encontraba razones ni cobijo ninguno que le dieran sentido a todo aquello que yo sentía por dentro, el descontrol es absoluto, te llevan a mil y un medico te hace chequeos por todo y claro estas bien. Esa agonía te dura dos días porque al tercero te sientes reventar otra vez y sigue la fiesta de nuevo, poco a poco la vida te empieza a enseñar el lado más oscuro y desconocido hasta entonces, aprendiendo a valorar lo que tenias y no apreciabas, que ahora mismo matarías por ello.

En este estado dejas de comer, salir, de vivir; cuando te quieres dar cuenta estas encerrado entre paredes sin saber porque, ni porque ayer eras una persona sana y normal y hoy eres esto “NADA”.

Entonces y creyendo que todo aquello era duro empiezas a darte cuenta de lo que de verdad es la lucha, una lucha en silencio y desgarradora y no es otra que las miradas y los murmullos de la gente, esos ojos te miran con miedo, lastima, desconcierto y prejuzgando ¡JO! Eso si que es horrible, es un dolor inmenso que duele, sin evitarlo se clava en uno, peor que el mayor de los venenos. Uno en esos momentos es menos que nada, no tienes nada ni eres nada, tu salud la perdiste, la autoestima y el sentido llevas años buscándolo. Lo has perdido todo, eres incapaz de hablar con nadie porque tu palabra ha perdido todo el valor y la convicción posible, si puedes hallar sentido de lo que dices y la fortaleza de soltarlo por la boca, te miran y asienten con la cabeza viendo el desconcierto y ese temor en sus ojos, que con su miedo juzgan el tuyo a lo desconocido, deliberando su diagnostico: Hermano estas como una cabra; dudándolo ya, hasta tu mismo.

Para salir de ese cautiverio todo se hace salvajemente cuesta arriba, un día sales a la calle y andas 20 metros, das la vuelta y llegas fatigado, sin respiración y muerto de miedo a tus cuatro paredes pero contento. Al día siguiente sales, te armas de valor y andas 100 metros, jo que hazaña, de eso vives el resto del día, al tercer día andas 400 metros ¡impresionante! ¡que bárbaro! Pero al cuarto día das dos pasos, un par de metros fuera de casa, te sientes fatal, te mareas, caes redondo al suelo y el miedo hace presa de ti y todo se derrumba, todo lo conseguido se tambalea y se jodio a empezar todo de cero otra vez y todo así, todo mi pasado sigue vivo dentro de mi lo he ordenado y lo aprovecho según las circunstancias. Tengo muchísimos malos recuerdos y situaciones limite, una de ellas data sobre 1994 mas o menos, en mi cuaderno de entonces estará apuntado. Recuerdo que una mañana de un domingo me levante al baño y no conseguí dar más de cuatro pasos, me caí al suelo, quede con los ojos cerrados, engarrotado, como una tabla, quería pedir auxilio, quería gritar, huir corriendo pero era inútil, no articulaba palabra ni podía mover ni un dedo. Al rato llego mi familia y tras pasar el momento normal de caos y agobios, recuerdo que en el medio del trayecto al hospital me relaje tanto que el chico que iba sentado a mi lado me puso el oxigeno y de repente me sentí vivo como hacia mucho tiempo, que sensación tan agradable y majestuoso que duro poco porque cuando llegue al hospital allí estaba otro de mis calvarios; celadores y médicos que me conocían por mis continuas idas y venidas a su recinto, claro esta que yo no me sentía bien, ni deseaba ir allí, me condujeron a una sala y recuerdo perfectamente como médicos, enfermeros, celadores me miraban y se reían de mi haciendo comentarios, crueles y despectivos hacia mi persona, hombre tu otra vez llevabas dos días sin venir por aquí ja ja, míralo tiene los ojos cerrados esta agusto. Es una situación realmente dura, yo estaba aterrado sentía morirme, quería pedir auxilio, socorro, que me moría y todas aquellas risas dios mío que impotencia, que horror, en casa estaba mal y allí peor, vivía en una puta cárcel psicológica. Muchas noches me despierto envuelto en agua con esas sensaciones y sus caras mirándome y riéndose una y otra vez. En su día sentí mucha rabia e impotencia pero con el tiempo aprendes a transformar toda la rabia en alegría para sentirte bien y a perdonar porque el rencor no es buen amigo ni consejero de nada. Solo quisiera echármelos hoy a la cara y comentarles pequeños detalles puntuales de la vida y mensajearnos por el móvil solo eso…

Con todo el miedo que sentía entonces y el desconocimiento de mi mismo y el poder que puede tener la mente humana, a quien le contaba esto. Y todas las situaciones que aquella situación concebía en mi, aprendí a hacerme amigo de mi mismo y con un cuaderno y un Boli estoy aquí aun escribiendo y recordando los secretos adquiridos de la vida a veces cruel, lo peor de todo es que no se la cambiaria a nadie, la quiero, la adoro y es mía. Las secuelas están ahí y las recaídas, pero ojito cuando me ordeno es puro éxtasis lo que siento, lo comparo a cuando logre arrancar a vivir otra vez y salir de esas cuatro paredes, aun no he encontrado palabras que lo cataloguen y describan.

Con el paso de los años y haber vivido el fin de todo, salud, vivir y que nadie te preste atención como persona, me ha costado mucho que cuando me ve la gente provoque una sonrisa en la cara y no aquellas miradas de lastima que entonces odiaba y odio aun ahora al recordarlas. Por una extraña razón le he encontrado sentido a mi vida siento que a alguien le llena y le saca razonamientos positivos a todas estas palabras que juntas y ordenadas forman parte de mi y de mi humilde vida. Porque esta vida es una puta trampa con mil y una tentaciones para escoger mal y cagarla. Mis amigos me quieren y no les gusta que no tenga pareja y este solo ja ja, esto como estoy ahora no es vivir solo

¡Esto es un puto lujo! Mi compañía es mi familia y vosotros, sin vosotros no soy nada, yo solo soy lo que vosotros y cada uno quiera que sea nada más. Igual vivo la amistad muy intensamente y soy muy pesado pero un día vi el fin de ella y esa soledad es terrible. A veces me da lastima ver como le escupen a la esencia de la vida, pero es el castigo de la ignorancia y desconocer la sencillez de la propia esencia.

P.D.- ¡TODOS LOS HOMBRES MUEREN, PERO NO TODOS VIVEN….!

Manuel Castro López

Categorías:Colaboradores, Perucho

Etiquetado como:

2 respuestas »

  1. a veces,por circunstancias de la vida,uno se olvida de si mismo.Estas perdido,porque no te ves y tienes que revivir las circunstancias que te hicieron olvidarte para volver a encontrarte.Nadie esta solo,porque se tiene a si mismo.poder verte,entenderte,quererte y valorar lo que has hecho y lo que puedes llegar a hacer es una pasada.

  2. a veces,por circunstancias de la vida,uno se olvida de si mismo.Estas perdido,porque no te ves y tienes que revivir las circunstancias que te hicieron olvidarte para volver a encontrarte.Nadie esta solo,porque se tiene a si mismo.poder verte,entenderte,quererte y valorar lo que has hecho y lo que puedes llegar a hacer es una pasada.

Deja un comentario