Colaboradores

LO QUE DEBERÍA QUEDAR TRAS LA CRISIS- Marcos Nº7

LO QUE DEBERÍA QUEDAR TRAS LA CRISIS

Ahora que se empieza a hablar de recuperación económica (que es mucho hablar todavía), quisiera comentar lo que debería quedar tras recuperación, o, más bien, en que deberíamos haber cambiado para afrontar los próximos años y décadas con mayor fortaleza y potencial de desarrollo.

1. Una mayor apuesta por la sostenibilidad. Lentos, pero en la dirección adecuada. En la sociedad va calando el mensaje. Es necesario un desarrollo que no comprometa el futuro. Además, también parecemos más convencidos de que la ecología también es una fuente de desarrollo y empleo.

2. Una nueva visión del trabajo. Este es un aspecto muy typical Spanish. Me explico: el 30% de los trabajadores en España son temporales. El otro 70% restante tiene unas de las indemnizaciones por desempleo más caras de toda la OCDE. Los primeros son la generación mejor formada de la historia pero siguen viviendo con sus padres. Entre los otros hay muchos trabajadores con estudios primarios o sin ellos. Si se van al paro, las posibilidades de reintegrarse al trabajo son escasas, puesto que algunas de sus competencias son obsoletas y su disposición a formarse es casi nula.

Por supuesto, también hay trabajadores y empresarios que no cotizan y que, o bien están en paro o cobran en negro. En España, la economía sumergida tiene uno de los mayores pesos de todos los países desarrollados. Aquí se da una doble insolidaridad: no contribuyen con sus impuestos al sostenimiento del país (de hecho absorben recursos del sistema) y corren el riesgo de afrontar una jubilación sin ingresos dignos precisamente por no cotizar.

Además de este cutre panorama tenemos a grupos de trabajadores con condiciones de trabajo especiales como los funcionarios que, aún siendo los que menos han sufrido la crisis, la han liado parta por una bajada de sus salarios que en nada tiene que ver con los padecimientos de los más de 4 millones de parados que hay en España. Recientemente, los empleados de Cercanías en Barcelona estuvieron en huelga entre otras cosas porque las plazas de aparcamiento que les reservaba la empresa no eran cubiertas. Otro ejemplo son los ERES en grandes empresas industriales, con movilizaciones sindicales e indemnizaciones de 60 días por año junto a miles de trabajadores despedidos de un día para otro por empresarios aprovechados sin una sola respuesta por parte de administraciones y agentes sociales.

De los empresarios casi no se habla ahora pero tienen al menos el 50% de responsabilidad en este problema. Es España existe un círculo vicioso en el cual el empresario no invierte en mejorar la formación y fidelidad de los trabajadores, estos no mejoran su productividad y los empresarios compiten mayormente con salarios bajos.

3. Una mayor regulación financiera. Bueno, aquí anticipo que nos quedaremos a medias. Deberíamos caminar en 3 aspectos:

1. Gravar las transacciones financieras, dificultando la especulación. Puede que aquí el G20 llegue a ponerse de acuerdo.

2. Perseguir los paraísos fiscales. Hay unos 6 billones de Euros en el mundo (y 200 mil millones de origen español) que no pagan impuestos simplemente porque las autoridades fiscales no saben de ello. Lamentablemente, hay intereses muy poderosos que pugnan que la situación siga así. Nos dirán que es una medida imposible de llevar a cabo, pero bastaría con que todos los países publicaran los nombres y depósitos que tienen en sus bancos.

3. Una mayor regulación de los niveles de riesgo que pueden asumir las entidades financieras. Vaya, aquí los españoles llevamos ventaja. Se trata de que los bancos no puedan quebrar porque están hasta el cuello de créditos o hipotecas impagadas. Atención, por mucho que asintáis esto también significa que no se concedan hipotecas a quienes no se lo podían permitir, cosa que sucedía hace 5 años (bancos cabrones!).

4. Un nuevo papel de los Estados. Esta es la parte más lamentable de todas, porque los países europeos siguen sin enterarse de que las respuestas a las crisis deben ser globales. Por desgracia, no nos creemos que la Unión Europea deba tener una sola voz. Francia, Gran Bretaña, Alemania, cada uno por su lado. Consecuencia: el resto del mundo está en fase de recuperación. Europa, todavía no.

Marcos Vidal

Categorías:Colaboradores

Etiquetado como:

5 respuestas »

  1. Me parece casi todo bien. Casi. Y no estamos haciéndolo del todo bien. Resulta que el 80% del empleo, en este pais y en números gordos, es de SLU y autónomos: mayor formacién entonces, señores, necesinamos más formación los que procedemos del fracaso escolar, la gran mayoría.2-No perder el tren de la investigación: pero es lo primero que recortamos.3-El capital se sigue alimentando a sí mismo. Los créditos los reparte la banca a sus "empresarios": NO

  2. 4-Criterios de control del crédito por el Estado: no al albedrío del director de una sucursal, que hasta este extremo se llega.

  3. 5- Fuertes inversiones públicas y privadas en infraestructuras de agua y energía. Hay que vender afuera, al mercado exterior, y equilibrar nuestra dependencia del petróleo disminuyéndola. Necesitamos 20 centrales atómicas, y no llenar el monte de chatarra con pretendidas plaquitas ya obsoletas. Investiguemos, sí, la energia solar. No el 5% de ella que es lo que captamos ahora con estas, además de las subvenciones y la picaresca.

  4. Señores del PSOE, o espabilais y poneis los huevos encima de la mesa de Bruselas, y reclamais agricultura como Dios manda, y que nos devuelvan la industria que tuvimos que cerrar por que las autovías ya se van amortizando, o no tenemos nada más que hacer que bailarle el agua a la Merkel. Va a parecer que seguimos en el XIX.Salud!

  5. Bueno, al final me parece que el G20 lo que dice es que a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. Entonces… a Brasil, A China o a la India. Par eso hay que producir cosas que se les puedan vender, aparte de chupachuses. Lo demás, Alicia en el país de las Maravillas. Chao.

Deja un comentario