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Pablo 2 “Lo que me sustrajeron era tal vez lo que a mí me sobraba”


 

“Lo que
me sustrajeron era tal vez lo que a mí me sobraba”

Cuantos días, al irte a dormir después de una jornada
intensa, tienes la sensación de que todo va tan deprisa, que los días pasan
ante ti como una película en la que te sientes actor y a veces espectador de tu
propia vida.

Es como si estuvieras atrapado en una ruleta sin fin sin
poder escapar y de la que dependes para
justificar tu existencia.

Nuestros instintos natura se adormecen y nuestras sensaciones más nobles pasan a un segundo plano. Llenamos nuestros días de una realidad virtual carente
de sentido y nos sentimos tan vacíos y tan llenos de todo que confundimos nuestro
sentir con nuestro estar. La zozobra y la soledad se instalan en nosotros, nos llenamos de temores, de
insatisfacción, ansiedad, estrés, inseguridad, nos volvemos seres solitarios y
nuestra vida se vuelve egoísta. Viviendo por y para nosotros nos metemos en un
círculo en el que los demás ni siquiera existen.

Yo te pregunto ¿Qué sería yo sin ti? ¿Y tú sin mí? Ni
siquiera existiría. ¿De qué me sirve colmarme de placeres si no los puedo
compartir?

La mayor riqueza de los hombres no está en lo que
adquieren sino en aquello de lo que se
desprenden. La generosidad del alma te
hace sentir bien contigo mismo.

No es generoso el que, colmadas sus necesidades, cede una mínima parte para acallar su conciencia,
para alimentar su ego.

Ser generoso es regalar una buena palabra, una sonrisa,
escuchar sin recriminar, es implicarse de una manera altruista con tus
semejantes, es ceder un poco de ti a los demás, es abrir tu corazón y
desprenderse del orgullo que tanto mal
nos hace, ser condescendiente y aceptar
a los demás tal como son, no como quisiéramos que fuesen, con sus virtudes y
defectos.

No hace mucho tiempo irrumpieron en mi casa, destrozaron
puertas y me despojaron de infinidad de artículos. Te aseguro que sentí tanta
pena de que las personas lleguen a estos
extremos que al final llegué a la conclusión de que tal vez todo lo que me
sustrajeron quizás me sobraba. En poco
tiempo tengo más de lo que tenía y mucho más de lo esperaba.

Espero que mi reflexión sirva para mirarnos, par poder
vernos y así ver a los demás.

¡¡ Un abrazo!!

 

 

 

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2 respuestas »

  1. Pablo, cuanta razón tienes. Pasan los dias y las esperanzas por falta de valentia a enfrentarse con uno mismo, y pensando en eso que has dicho que la riqueza de los hombres está en lo que se desprenden… es verdad tanto en el sentido material como en el inmaterial. Un saludo.

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