
La estación de Toral de los Vados
… El correo que venía de Madrid pasaba por Toral al mediodía. El exprés pasaba de madrugada, no eran horas para una muchacha, sólo alguna noche de verano lo pudo ver aprovechando la verbena de San Cristóbal y era un tren misterioso y dormido cargado de muertos. Lo mejor era el correo que todas las tardes venía de Coruña y Vigo. ¡También tenían suerte en Toral!, que les tocara el de Galicia a la hora de darse una vuelta las chicas. Bajaban a la estación y andaban arriba y abajo por el andén, desde la cantina hasta la otra punta… 
«Mientras viene el trenillo» «Historias veniales de amor» de Antonio Pereira Plaza & Janés Colección Rotativa nº 206 1.978
El texto anterior pertenece a una colección de cuentos y pequeñas historias del escritor villafranquino Antonio Pereira. No es una casualidad que nuestra estación forme ya parte de la literatura. El significado de la estación de Toral de los Vados es muy importante para las gentes de aquí y de la zona.
Durante mucho tiempo fue el núcleo de la vida del pueblo. Toral vivía alrededor de su estación. Crecía con la mirada puesta en ella. Todo convergía hacia ese edificio y sus instalaciones. Nuestros padres y abuelos recuerdan el ir y venir de gentes y mercancías. A Toral venían quienes necesitaban tomar el tren de todos los pueblos aledaños. A Toral llegaban pasajeros con destino a los mismos pueblos. En Toral se descargaban mercancías para toda la comarca. Pero… la estación era algo más.
La estación era el punto de referencia; el horario de los trenes marcaba el ritmo de la vida de los habitantes de Toral. En ella se hacía el paseo de las tardes, el bar de la estación era quizá el más visitado junto con los de la plaza (el bar Llanes y el Iglesias). ¿Qué sucedía en Toral sin ser algo protagonista la estación?
¿Qué decir del trabajo en la estación? Hubo momentos que sobrepasaban la veintena el número de empleados: jefe, guardagujas, mozos y demás. Sufriendo algunas veces unas condiciones de trabajo bastante penosas.
También los sueldos lo eran. En 1.957 el jefe cobraba 62 ptas., un factor 46, un guardagujas 38, un enganchados 7 y 32 un mozo. Se entiende como sueldo diario.
Hoy es un edificio sin apenas vida. Algo a la hora del tren que para y se acabó. Apenas si hay empleados. Y es que paulatinamente por «razones de servicio» hemos tenido que acostumbramos a ver pasar la mayoría de los trenes. Ya no se hacen tertulias en la cantina, no hay tampoco cantina. El paseo por sus andenes hace años que se terminó. Desaparecieron las chanzas entre empleados y mirones. Nada ya. O casi nada ya.
GARABATOS pretendía incluir en este número un estudio de los movimientos de pasajeros y mercancías de la estación de Toral. Solicitamos información a quien podía tenerla, RENFE, y lo que nos suministró no tiene sentido alguno:
| TORAL | 830 | |||
| SALIDAS | COSMOS
VILLAFRANCA |
304.348
79.354 |
||
| MERCANCIAS | PEÑAMALA | 54.664 | ||
| TOTAL (TM.) | 439.196 | |||
| LLEGADAS (TM.) | 14.330 | |||
| VIAJEROS | N.` DE BILLETES VENDIDOS | 13.000 | ||
| PTAS. RECAUDADAS | 2.925.000 |
Categorías:Reportajes



















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Que recuerdos me tre Señor Pereira, yo que siempre he tenido una relación de Amor- Odio con el tren, me he tenido que poner nostalgica.Mire usted mi padre fue emigrante, y cada vez que se iba con aquellas maletas ""De Cartón Marrón "" quedando mis hermanos , mi madre y yo que era las mas pequeña con el corazón ""Partido "" en el andè. La primera vez no debia tener mas de cuatro años pero la imagen me quedara mientras viva.Luego pasarian los años, e iria a esperar a mi primer ""Amor """tampoco se me va a olvidar jamas.Enfin estoy deseando leer el libro aunque en mi despierte , emociones contradictorias,reciba un cordial Saludo.