
Buscábamos columpios y encontramos miradores, como este de «Peña Fervera» en el término municipal de Rimor. Donde el incansable Alberto Regueras se está convirtiendo en Dios, por eso de la creación, no para de crear, en «su mundo» (Priaranza del Bierzo, Villalibre de la Jurisdicción y Rimor).
Antes de llegar, él te va informando y animando, a través de pequeñas losas. Es como un pequeño museo a cada paso, al que le añade monstruos y fieras camufladas entre los arbustos.
Una vez en él, observamos una vista general del pueblo de Rimor, y los sotos de Mallada y Cabezo.







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